El 17 de marzo fui personera en cuatro mesas en un colegio en San Miguel, estuve hasta la noche en el conteo. En todas ellas ganó el NO y al menos por un momento todo fue felicidad, hasta que ciertos vistos de una jugada política que no habíamos avizorado se hicieron claros cuando la mayoría de los regidores terminaban revocados.
Pero la vida siguió su curso. Fui al cine a ver Cloud Atlas de Tom Tykwer (Lola corre Lola), Andy Wachowski y Lana Wachowski, los realizadores de la trilogía Matrix. El trailer mostraba una suerte de épica universal que pudo haber sido un fiasco pero la verdad me gustó bastante. Luego me enteré de que uno de los hermanos Wachowski era transexual, antes Larry ahora Lana, así que me dio mucho más gusto haber ido a ver el film.
Llevé un taller de documentales con Javier Corcuera auspiciado por la Municipalidad Metropolitana de Lima que disfruté mucho e hice una nota al respecto. Ganó Perú a Chile y tuvimos una linda noche de peña en el Centro Cultural Breña con amigos queridos. Vi también El limpiador de Adrián Saba, pero nos pareció excesivamente larga, con diálogos y escenas demasiado obvios.
En Semana Santa mi mamá me convenció para ir a Tanaka, Arequipa, donde una prima suya tiene casa. Es una playa muy grande caracterizada por sus pozas de agua fría. En efecto el agua estuvo heladísima pero después del primer baño que casi te para el corazón, se podía disfrutar a gusto. Ayudaba a eso un sol avasallador, contrarrestado por unos vientos fuertes. Comí pejerrey de la zona que es grandote, no como el de Lima y otros pescados muy ricos. Así que pude acabar de leer In The Time of The Butterflies de Julia Álvarez y también me leí Cambios de Mo Yan. Me quedé con ganas de leer una novela suya, pero no tengo, así que debo dejarlo pendiente. Disfruté del mar, del sol, de unos días de descanso con mi mamá y Zoila. Jugamos burako pero perdí contra las dos maestras del juego.
Al volver a Lima me corté el pelo. Asistí al conservatorio Empoderadas, sobre mujeres artistas y activistas que proponen nuevos escenarios y reflexiones desde el arte, en el que participaron Natalia Iguiñiz, Karen Bernedo, Adriana Tomatis, Melissa Ghezzi, Natalia Pilo-Pais y Susana Torres. Todas estuvieron muy interesantes, contaron sobre trabajos que habían hecho antes y lo más curioso es que entre ellas no se conocían así que fue pretexto para verse, hablarse y entrar en contacto. Empecé a asistir a la Muestra de Cine Independiente Peruano en la ex filmoteca, hoy reducida a su quinta parte. De todas formas fue bonito volver a ver cine en el Museo de Arte, el que disfruté mucho, así como la conversación con la directora Tilsa Otta. Fui sola a estas actividades porque no siempre hay alguien con tiempo o dispuesto a acompañarme. Al inicio me es duro ir yo sola a cualquier lugar pero es el precio necesario por no dejar las cosas que me gustan. Al menos el ir sola a la filmoteca no me es tan extraño, hace mucho que lo adopté como una estrategia de sobrevivencia. También fui a ver la exposición Bendita eres de Melissa Ghezzi y Sandra Silva, que han hecho en conjunto un poemario en cómic que está súper chévere, en la sala de arte de Euroidiomas que al parecer se perfila como un interesante espacio de difusión artística.
He visitado a mi papá y mis hermanos. Estoy haciendo un informe de derechos humanos para Runa que ya va teniendo forma. Sigo colaborando Con la A en donde acaba de aparecer el número dedicado al cine que yo coordiné junto con Montse Cano, titulado Otra mirada, otra imagen: mujeres tras la cámara.
Estoy leyendo a Lina Meruane que es una excelente escritora chilena, he leído Las infantas y Sangre en el ojo, que recomiendo ampliamente. Lina fue mi profesora en el MFA de escritura creativa en la Universidad de Nueva York. También fui a Gamarra y a una charla en Brahma Kumaris sobre el ego y las emociones. Visité a Rocío, a Rodo, a Hipólito, que así no más no se dejan ver. Me vi con Lunia y Mauricio. Estuvo de paso mi tía Mercedes que vino de Suiza y tuve la oportunidad de compartir con ella un rico café de algarrobo en Campos de Vida.
Sigo yendo al gimnasio en las mañanas y trato de pasarla tranquila, comiendo saludable, yendo al mercado cada semana y buscando recuperar el ánimo y la alegría de vivir.
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miércoles, 10 de abril de 2013
viernes, 8 de junio de 2012
Turandot
El domingo voy a ver a mis hermanos y a mi papá, el día está nublado y juega Perú con Colombia, así que la gente está emocionada y salen con sus camisetas de la selección. Yo paso. Mi papá me recoge de casa y se la pasa hablando en el auto sobre el fútbol, dice algo muy cierto, que lo más importante es jugar, no ganar, pero parece que de eso se han olvidado todos los comentaristas de deportes. Almuerzo frejolitos. Mi hermano está resfriado y pronto tiene que entrar a la cama. Mi hermana que ya está más grande está muy curiosa y pregunta todo y quiere participar en todo, le tengo que decir que se aleje del café que está caliente. Se la pasa dibujando Hello Kitties, es una fan como yo. Nos quedamos conversando un rato con una amiga de mi papá, Katy, que llega de visita y luego me voy a encontrarme con Rodo. Para llegar a su casa tengo que tomar tres carros. El transporte no ha mejorado nada, quizá hasta ha empeorado un poco, pero dicen que en julio ya no habrá combis, ojalá. Nos ponemos a conversar largo y tendido, no escuchamos ningún grito así que suponemos que perdió Perú (como era razonable esperar). Regreso a casa más animada luego de haber hablado con Rodo. El lunes me quedo en casa todo el día intentando ordenar las cosas que traje en las maletas y que siguen desperdigadas por todos lados. Solo salgo un ratito al mercado para hacer algunas compras pero eso me hace sentir bien porque las caseras me reconocen y me saludan. Me pasa que veo a la gente en la calle y sus rostros me parecen familiares y siento que conozco a todo el mundo, pero no sé quiénes son. Quizá solo se parecen a otras personas que conozco de verdad. El martes voy a mi cita con Fryné temprano, luego a seguir trabajando y retomar varios pendientes. En la noche voy con Rodo a ver la ópera Turandot de Giacomo Puccini. Lo hacen en el Parque de la Reserva donde está el circuito mágico del agua. El escenario está muy bien y las voces de los artistas de primera. Me maravillo de escuchar a compatriotas tan talentosos y cuando leo el programa me doy cuenta que las voces principales son extranjeras, vienen de Rusia, de Portugal, de Japón, de todo el mundo. Se trata de una obra que se presenta para conmemorar los cincuenta años de la Universidad San Martín de Porras. A nosotros nos tocan entradas gratis porque nuestro amigo Juan trabaja en ese parque. Nos encanta la ópera y al final prenden las piletas y se ve el agua como marco de fondo, realmente bello e impresionante, nada que envidiar a la ópera de Nueva York (excepto el glamour). El miércoles empiezo el gimnasio, voy a pilates temprano luego me quedo en casa trabajando hasta la noche que me encuentro con Luz en Gianfranco. Nos quedamos conversando también largo y vuelvo a casa tarde. El jueves voy a hacer mi evaluación en el gimnasio, de peso estoy bien, de grasa podría mejorar pero igual estoy en el rango promedio. De ahí hago clase de spinning con Silvia que me gusta bastante. Voy a mi cita con Fryné y regreso muerta de hambre después de tanto trajín pero con las mismas tengo que ir al mercado de nuevo, paso por Campos de Vida y me como un yoghurt natural con miel de caña que me hace recordar a mi infancia cuando mi abuela tenía los bacilos en casa. Acabo el libro de Sylvia Molloy y de Enrique Vila Matas sobre París que me gusta mucho. Empiezo el libro de Javier Cercas Soldados de Salamina que me prestó Rocío y me encanta, me quedo hasta tarde leyendo. Como siempre mis amigos los libros, salvándome de abismos.
jueves, 17 de mayo de 2012
Graduación
domingo, 18 de marzo de 2012
Santo Domingo II
El lunes desayunamos temprano, conocí a la señora Mary que es quien ayuda a Sandro y Laura en casa, muy simpática. Todos nos pusimos a trabajar, Laura y yo en casa. En el almuerzo comimos gandules (que son un tipo de frejol), con arroz y ensalada, lo cocinó la señora Mary y le quedaron buenísimos. Después de comer salimos a caminar un ratito, yo cambié dinero en el banco y paseamos por un parquecito que está muy cerca de casa. Seguimos la tarde trabajando, en la noche vino Mirla. Fuimos a Adrián Tropical y luego caminamos por el malecón, por la zona colonial hasta el Parque Duarte, ahí conocí a algunos de sus amigos que me cayeron muy bien, tomamos cervezas en el colmado. El martes trabajé todo el día, salimos a almorzar con Sandro en una suerte de menú, comí berenjenas rellenas que estaban muy ricas, parece que es un plato común en la isla, me gustó mucho. Luego tomamos el cafecito en otro lugar más elegante, ahí llegaron amigos de Sandro del trabajo, muy divertidos. En la noche fuimos a encontrarnos con Miguel, el ex jefe de Sandro, fuimos a La Alpargatería que era un barecito donde también vendían alpargatas, tenía un jardín interior muy fresco, ahí tomamos cervezas y comimos una tapas riquísimas. El miércoles seguí con la corrección de los textos de mis compañeros y avancé un poco de mis propios textos, me puse al día en varias cosas pendientes que tenía acumuladas. En el almuerzo la señora Mary preparó también berenjenas pero ahumadas, que comimos con ensalada y arroz y alubias, estaba buenísimo. En la noche vi un ratito a Mirla para despedirnos, fuimos a una librería, pude comprar algunos libros de autores dominicanos. Al volver vimos parte de la película Puss in boots, pero no vimos el final porque ya era muy tarde y nos demoramos un montón en bajar la película de internet. El jueves seguí trabajando y finalmente acabé. Me fui a pasear por el centro un rato y en la noche fuimos a visitar a una amiga de Sandro, cajamarquina, llamada Carolina que me cayó súper bien. Tenía un depa muy lindo y un perro, Lucas, pasamos una velada muy chévere en su casa. El viernes trabajamos medio día. Salimos a almorzar por ahí cerca porque todo el mundo tenía hambre, de ahí fuimos a Boca Chica, tomamos un cafecito en un restaurante frente al mar pero ya no nos animamos a meternos al mar porque empezó un viento y luego llovió. Volvimos a casa, vimos el final de la película y en la noche salimos al centro, primero pasamos al Meson di Bari y luego a Casa de Teatro donde había música en vivo que me encantó. El sábado no tan temprano nos fuimos a la playa Juan Dolio (en la foto), el día estuvo lindo y la pasamos súper bien. Almorzamos con Miguel pero luego él tuvo que ir al aeropuerto. Nosotros nos quedamos hasta la noche. La playa era muy tibiecita aunque corría viento, la gente se mete al mar con su vaso de cerveza y su cigarro y se ponen todos a conversar ahí como si fuera un jacuzzi. Volvimos justo antes de que empiece la lluvia. En la noche fuimos a la XIV Muestra Internacional de cine de Santo Domingo, me encantó la coincidencia. Vimos una película alemana llamada La enfermedad del sueño de Ulrich Köhler (Alemania). El domingo desayunamos juntos y cuando Laura se fue al aeropuerto, me dejaron en el malecón. Primero parecía que iba a llover pero fue un día de mucho sol. No pude dejar de parar en Adrián Tropical, comí otra vez las empanaditas y un jugo. Luego caminé por el malecón, ahora de día para tomar fotos. Llegué al centro y ahí estuve dando vueltas. En la Plaza de Colón conocí a un viejito que había sido embajador en Perú y amaba Lima, así que hablamos un buen rato y me dio su tarjeta. Volví a casa para dejar todo empacado y me fui al cine, hice una matarón de tres películas: El gato desaparece de Carlos Sorín (Argentina), Rosita de Jan Kidawa-Blonski (Polonia) y Violeta se fue a los cielos de Andrés Wood (Chile). Antes de la segunda función pasaron el corto Cold (República Dominicana). De ahí regresé caminando a casa un poco asustada pero no había otra forma de volver. Y me fui en el taxi al aeropuerto. El vuelo estuvo un poco turbulento y estaba un poco asustada pero llegué sana y salva muy temprano en la mañana. Me quedé en casa en la mañana, lavé ropa, desempaqué, compré frutas, pasé al correo, tuve mi cita con Fryné. De ahí fui a pagar mi celular (otra vez), llegué a la universidad, almorcé algo y revisé algunos pendientes. Pero llegó Mariana y luego Benny y nos pusimos a conversar. Tuve clase con Antonio. Me sorprendió salir de clase y que todavía hubiera luz, es la primavera que está llegando. El clima estuvo muy cálido y lindo. Regresé a casa muy cansada con intención de dormir temprano.
lunes, 1 de agosto de 2011
Acapulco (tercera parte)
El domingo estuvimos en casa de la abuela de Rubén, la pasamos muy bien y soplamos las velitas por Fanny y Malena. El lunes fue un día tranquilo, de limpiar y ordenar la casa. Me encontré con Oli y con Mara y en la noche fuimos al ya tradicional sushi roll con Rubén. El martes hicimos algunas compras, almorzamos y nos fuimos al quiropráctico, luego al oculista y de ahí a las luchas mexicanas, fue mi primera vez. Se nota a leguas que la mayor parte de los golpes son falsos aunque creo que en algunos momentos igual y sí se dan de verdad. Lo que menos me gustó fue el constante acoso de las mujeres anfitrionas, que claro que están ahí de adorno. Pero sí me parece que se aprecia mucho del humor mexicano. La pasamos bien, tomamos cerveza y comimos palomitas. Saliendo Manuel nos acercó al aeropuerto y recogimos a Danilo e Inés. Llegaron bien cargados así que tomamos una camioneta de taxi. Nos instalamos en casa y a dormir. Al día siguiente salimos a pasear por el centro, hicimos un recorrido desde el Zócalo hasta el final de la Alameda. Almorzamos en la condesa en el Tizoncito, tomamos cafecito en la Rosario Castellanos y nos fuimos para la casa. El jueves fuimos a la Unam temprano para la matrícula de Danilo que no logró hacerla y para que Inés conociera su programa. En ambos casos eran varios los trámites pendientes, así que ellos se quedaron y yo me regresé a casa para irnos a Acapulco. El viaje bien, llegamos a hacer comprar y comimos en casa a gusto. Al día siguiente se juntaron con nosotros Cynthia y Alonso, hasta la madrugada del día siguiente no llegaron Danilo e Inés que siguieron haciendo trámites y que además les agarró la lluvia. El sábado ya la pasamos todo juntos en la playa, conversando, tomando cerveza, en la piscina y en la noche jugando ocho locos. El domingo fuimos a desayunar a Acapulco dorado, en el hotel Malibú, de ahí volvimos al club, estuvimos ahí un rato, nos despedimos y enrumbamos al DF. Llegamos muertos de hambre y caímos en el Vips que estuvo más o menos. Ya era muy tarde para hacer compras así que desempacamos y a dormir. Empieza mi última semana en el DF y también Rubén regresa a trabajar.
lunes, 4 de julio de 2011
México (primera parte)
Pasó junio muy rápido, con el cumple de mi mamá y varios otros en el camino y finalmente me vino la inspiración pero todavía sigo dando vueltas a la idea antes de plasmarla en el papel (al menos está por ahí rondando). Llegó el viaje para México, tuve oportunidad de pasar unos días con Inés y de ver a Gustavo, Tabata, con la promesa de vernos a mi vuelta. Fui a ver X-Men, los orígenes, que sí me gustó. El vuelo para México se hizo muy largo porque aunque era directo (o quizá por eso mismo), se retrasó la salida dos horas, nos bajaron del bus que te lleva hasta el avión. Pasaron dos películas y comida y bebidas tres veces y no quedó más que hablar con la señora de al lado que llevaba desde el día anterior de viaje pues venía de Córdoba (Argentina). Al aterrizar la cola de migración era larguísima, estuve tanto ahí que al ir por mis maletas ya había parado la banda de equipaje. Me revisaron la maleta porque llevaba quinua para Oli, felizmente que según el señor la que yo llevaba era tostada y la que no pasaba era la quinua verde, se ve que no sabía nada de quinua pero pues yo no dije nada. Fuimos a comer al Sonorense que ya no está tan bueno e hicimos algunas compras. El sábado igual compras y de ahí vimos a una amiga de Danilo que nos entregó unos documentos, fue en la Plaza Rio de Janeiro (en la foto). Como el mundo es muy chiquito a esta chica yo ya la había conocido en el encuentro feminista. De ahí fuimos a la cantina Lepanto con los papás de Rubén, de todas las quesadillas que comí, la única buena fue la de huitlacoche (la de champiñones, requesón y flor de calabaza no estaban buenas). En la noche quisimos ir al cine pero llovió a cántaros así que nos quedamos en casa tratando de comprar mi pasaje para Oaxaca. El domingo vino Francisco a desayunar temprano, trajo quesadillas muy ricas de huitlacoche y de flor de calabaza, también tlacoyos de habas con nopales y requesón con quelites, muy ricos; de ahí fuimos a la misa del tío de Rubén, de ahí con Margarita que me preparó tortas de papa y para el resto mixiotes de pollo, la pasamos bien conversando todos. Como habían ido a Xochimilco, nos regalaron dos plantitas que hemos bautizado como Juanita y Cubanita. El lunes intenté comprar mis pasajes para Oaxaca e igual no se pudo (solo efectivo), de ahí fui al centro a dejar un encargo en Banamex que no me aceptaron y tuve que volver. Me encontré con Cynthia para almorzar (tarde), de ahí vi a Oli y de ahí fuimos al sushi, hay nuevos rolls muy ricos. Siguen las lluvias fuertes y el clima que pasa del frío al calor muy rápido. Felizmente en la noche ya pude comprar los pasajes.
martes, 18 de enero de 2011
¡¡Feliz día Lima!!

Me compré un nuevo celular porque al mío ya no le duraba nada la batería, pero fue un dolor de cabeza porque me dieron 30 minutos gratis de llamadas con el nuevo chip pero me lo quitaron porque puse el chip en otro aparato. No se molestaron en explicarme las condiciones de la promoción, pero además, ¿por qué no iba a poder ponerlo en otro aparato? En fin, así es Telefónica, una timadora. Pues para esto cuando quise quejarme mi teléfono fijo (también de telefónica) estaba malogrado. Un desastre. La próxima me compro palomas mensajeras. Retomé mis citas con Fryné, lo cual me hizo mucho bien porque no me andaba sintiendo bien y vamos a ver la posibilidad de seguir con la terapia vía skype (la modernidad, ya no ya). Vi a Gustavo y a Rodo el miércoles y estuve intentado ver a Rocío pero no se pudo. A quien sí pude ver fue a Conce que me trajo varias cosas de Unique. El viernes fui a Gamarra ha hacer compras, me compré una ropa de baño para poder hacer natación en la universidad. El sábado vinieron a hacer algunos arreglos en la casa y colgué varias cosas que había pendientes para adornar mejor el espacio. Almorcé con mi papá y en la noche fui al teatro a ver una obra en la que participó Tabata, Lunfardo (en la foto). Ahí estuvo también Dani, que acababa de llegar de Chile. Mi mamá ya se sentía mejor y se animó a ir también. Mientras esperábamos que Tabata se cambiara (lo cual demoró horas) nos pusimos a jugar con un globo y conversar de política y la gente que estaba por ahí también se acolleró a la conversación y fue divertido. Volvimos a casa acompañadas de Dani. El domingo desayunamos tarde y nos fuimos a Minka. Yo estoy manejando porque a mi mamá le han prohibido manejar, sólo en emergencias. De ahí fuimos al Gramadal pero agarramos al chef cansado, igual comimos bien. De ahí quisimos ir al cine pero había sido mucho trajín y yo me puse a ver mi serie y mi mamá se durmió temprano. El lunes fuimos a polvos por una maleta para llevarme, la que tenía no tenía rueditas y eso es un dolor de cabeza y de brazos. Almorzamos en casa, de ahí me fui a ver a Inés y Danilo que volvieron de España, ¡yupi! Y en la noche me encontré con May en Miraflores, nos tomamos un cafecito y conversamos muy a gusto. Me tomé una cervecita en honor a Lima de mis amores que cumple 476 añitos de vida. Ya estoy con un pie aquí y otro allá porque el mismo día que llego tengo una reunión y mi primera clase de español. Me han puesto en el nivel 2, lo cual me hace sentir bien pero también será bastante trabajo, porque ahí se tiene que ver varias cosas de gramática. Y pues ese día también empiezan mis clases, tengo Taller de poesía con Mariela. Así que bueno, a aprovechar los días que quedan por mi Lima bella, tan calurosa y soleada estos días que me da nostalgia.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Día de Acción de Gracias


Me reuní en la tarde con mi amigo Manuel para nuestras semanales conversaciones en inglés. Estuve un rato en la computadora de la biblioteca y trabajando. Estaba muy ansiosa porque el martes tenía que llevar mi tercera entrega para el curso de Diamela y ni estaba satisfecha con el nuevo texto y no podía volver al anterior porque estaba simplemente bloqueada con la historia. Así que la ansiedad se apoderó de mí, hasta quería fumarme un cigarrillo, ¡después de 15 años sin fumar! Pero no lo hice. El martes almorcé en casa y me fui a hablar con Sergio sobre el trabajo final, de ahí imprimí las copias para todos en mi clase, así que ya no había más vuelta que darle al asunto. Sin embargo seguía la ansiedad. Tuve clase con Sergio y de ahí con Diamela y las manos me sudaban a chorros. Terminé y seguía todavía muy alterada y angustiada. Esto de ser escritora no es nada fácil. El miércoles estuve en la tarde haciendo mis lecturas, todavía no me sentía del todo bien, así que fui al cine a ver Made in Durkheim, que no sé como la traducirán al castellano. Es la historia de las trabajadoras de la Ford que hicieron una huelga en Inglaterra, la cual luego derivaría en igual pago de salarios para mujeres en todo el mundo (al menos en el papel). Pero con el acento británico me fue dificilísimo entender lo que decían. Snif. El frío estaba mucho más fuerte y en aumento. El jueves era Día de Acción de Gracias. Marguerite y Reid organizaron un desayuno con bagels y café y otras cositas dulces. Vinieron muchos amigos suyos, yo bajé a ver el desfile, pasaron los grandes: (Hello) Kitty, mi ídola (en la foto), (La rana) René, Bob (Esponja), Micky (Mouse). Pero hacía mucho frío y aunque tenía guantes, chalina y calentadores igual me enfrié así que me subí, aunque de arriba no se veía igual. Pasó el desayuno, se fue la gente. Me puse a leer. Luego a las cinco fue la cena, con la familia en pleno y yo. Me gustó mucho la comida, no comí pavo, pero sí el puré de papa, de camote, la ensalada de vainitas con champiñones, la salsa de arándanos y las colecitas, aunque estas me gustaron las menos. De ahí vino el pastel de calabaza que estuvo muy rico. Pero nos pasamos luego arreglando y guardando la comida porque sobró un montón, con lo que sumado a lo de la mañana, pues hizo colapsar a la refri. Brad, el hijo de Marguerite, nos enseñó sus fotos en África, fabulosas, tiene unas de unos gorilas, casi los está rosando, es impresionante.
El viernes fui a ver a Gabriela en la mañana, la ayudé con varias cosas, comimos juntas y de ahí me regresé porque se suponía que iba a llover, pero el cielo se aclaró y estuvo bonito. Me dio gusto verla animada y más tranquila. Acabé de leer La balada del café triste y empecé otra novela mayor, El corazón es un cazador solitario, también de Carson McCullers. Las primeras páginas no fueron muy difíciles pero poco a poco se está haciendo más compleja. También empecé a leer un libro sobre la exposición Global Feminism que se realizó en el Brooklyn Museum. Y pues escribir y ponerme al día en otras cosas y textos.
El sábado me fui en la mañana a hacer algunas compras y encargos que me habían hecho. Pero hacía un frío horrible, era el viento que se te metía hasta por los tímpanos. Así que hice lo que tenía que hacer y con las mismas me volví. Pero ya luego salí a almorzar con Stalin y fuimos al cine a ver la última película de Chabrol, El detective Bellamy, protagonizada por Gérard Depardieu que está gordísimo. Era con subtítulos pero aún así siento que me costó seguir el inglés, pero creo que entendí la mayor parte. El domingo ya tenía resuelto ir al Museo Guggenheim a ver la exposición Caos y Clasisismo, que acababa en enero, cuando yo ya no estaría. Felizmente que Stalin se quedó en Nueva York y fuimos juntos. Como se demoró en llegar estuve hablando un ratote con Rocío al teléfono. Caminamos por el Central Park, lo cual no sé si fue tan buena idea porque hacía un frío horrible y me enfrié un montón, pero igual estuvo bonito, encontré la estatua de Alicia en el país de las maravillas de casualidad. El museo es bonito, pero caro. Lo más representativo es su forma en espiral (en la foto). La exposición estuvo excelente la primera mitad y regular la segunda. Pero lo mejor fue una colección de Kandinskys que tienen que sí estuvo fabulosa y también otras secciones de su colección permanente que estaban muy buenas, con algunas obras conocidas y otras desconocidas. De regreso, después de comer me fui a hacer las compras al súper, solo una parte porque no me alcanzaban las manos. Ojalá que la semana no esté tan fría como han anunciado. Hablé también con Inés un ratote al teléfono y con mi mamá y pues ya me fui a dormir.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Una hora más y varios días menos
El martes tuve un día muy agitado hice varios pendientes, como hacer compras y citas en la mañana y en la tarde me encontré con Giuseppe para conversar de mi texto y de ahí pues tenía clase con Sergio y con Diamela. En ambos comentamos mi texto. Las observaciones estuvieron buenas. En la clase de Diamela me dijeron en general que había mejorado el texto e hicieron varias apreciaciones muy interesantes con las que tengo que trabajar. El miércoles lavé ropa, estuve en internet poniéndome al día en los mails, me reuní con Diamela que amplió un poco más los comentarios, pero todo bien. En la noche había un evento del programa, un recital pro fondos para imprimir la revista I-Manhattan, así que fui, era en un restaurante mexicano muy bonito. El recital estuvo excelente, lo disfruté mucho pero llegué pasadas las 12 a casa. El jueves me reuní con María José para ver algunos detalles de la clase de español que dictaría el viernes y de ahí con el encargado de los taxes de NYU, para llenar unos formularios. Por cierto que el tratado de libre comercio no sirve de nada porque me explicaron que el Perú no tiene acuerdo de impuestos con Estados Unidos entonces me quitarán el porcentaje mayor de impuestos que no sé cuándo será, ¡plop! Pasé a hacer algunas compras y en la noche hablé con mi mamita un ratito que se iba de viaje. El viernes dicté mi clase de español que salió muy bien, me tomé un cafecito con Alicia y me quedé para la clase de Sergio de las 6 con los dos grupos. Estuvo interesante. El sábado hablé con Rubén y con Gaby. Resultó que la novia de Cameron falleció en un vuelo en Cuba, me parece increíble y tan triste. Luego fui a ver a Gabriela un rato, de ahí me encontré con Mariela en el BAM vimos una obra llamada Raoul, un unipersonal muy interesante, creativo y colosal. El domingo en casa leyendo y durmiendo porque cambió el horario y a las 5:15 ya estaba todo oscuro como noche cerrada. Hablé con mi tío Carlos pero con Inés no pude porque la comunicación estaba malísima. Más tarde fui a ver a Ximena a llevarle sus encargos y cenar, prepararon comida mexicana. No se puede salir sin guantes porque te congelas, yo todavía no me acostumbro y a veces salgo un poco desabrigada, no lo puedo hacer más. Ya necesito con urgencia un saco para el clima más fuerte. En la foto, central park cambiando al naranja.
lunes, 4 de octubre de 2010
Gabriela, Jean y sigue el cine

La semana estaba pronosticada para ser lluviosa y así fue. El lunes salí temprano a pagar mi celular porque no pude hacerlo por internet, pasé por el banco por un cobro no explicado, tuve una clase en la biblioteca, muy interesante, me hicieron un tour por las instalaciones, siempre hay nuevas cosas que conocer. En la tarde fue el taller con Miguel Nieto que venía del programa de escritura creativa de la Universidad de Sevilla. Lo mejor fue que para ese curso leímos el poemario de Fonollosa, Ciudad del hombre: Nueva York; aunque es evidentemente androcéntrico, tiene cosas interesantes. Los ejercicios del taller me parece que pudieron organizarse mejor y quedaron muchos temas para discutir que se abrieron pero luego no se dio tiempo para entablar un diálogo. Luego fue la conferencia sobre lingüística, estuvo interesante, creo que entendí la mayor parte de la lectura. Al final hubo vinito y bocaditos que siempre se agradece. Pensé en hablar con Inés pero al final no se conectó. El martes pasé por la bendita carta de presentación para el banco, que felizmente me dieron en un santiamén y ya al parecer no hay nada pendiente con ellos. Tuve mi clase con Diamela y con Sergio, interesantes ambas, aunque a veces siento que Sergio no da mucho espacio para las opiniones y dado que eso es parte de la calificación, es extraño. En la noche hablé con Inés un buen rato, con Oli, como lo hice tomando cervecita y comiendo bocaditos creo que me puse un poco borrachita. Ese día llegaron Marguerite y Reid a casa y entonces la dinámica cambió empezando porque ya no tenía acceso a internet. El miércoles estuve leyendo en casa, almorcé, de ahí me fui a reunirme con la señorita de los pagos, llené varios formularios y finalmente me dieron mi cheque, menos una tajadota de impuestos que te quitan. De ahi fui al cine con Melina a ver la última película de Godard, Film Socialisme, que calificaron como una "fructífera catástrofe" y estoy de acuerdo con esa opinión. Esto fue al final, que estuvieron representantes de importantes revistas de cine debatiendo. La película no sé por qué se llama así porque son escenas aparentemente inconexas y la traducción en vez de ser literal sólo señala una que otra palabra, así que es bien difícil de llevar las dos horas de duración. Acabando fuimos con Melina a tomar una cervecita pero yo me fui al toque porque además de que es caro estar saliendo fuera estaba muy cansada. El jueves estuve trabajando en casa hasta el almuerzo, de ahí me fui a la universidad a entrar a internet. A las 6pm me encontré con Jean Franco. Es una persona muy atenta y muy amable, hablamos con total confianza y simpatía y me invitó a un restaurante italiano a cenar, que me gustó mucho. Charlamos ampliamente sobre todo un poco, rondando siempre la literatura. De ahí me regresé caminando a casa e hice algunas compras. El viernes fue mi primera clase de observación, visité a Laura en su clase de español. Antes de eso nos juntamos con Elvira para almorzar, pero igual como siempre un poco apurado, pero al menos nos pusimos un poco al día de las novedades. Después de la clase pasé a mi casa por una casaca porque estaba lloviendo fuerte y de ahí conocí a Gabriela Mora. Es una persona también muy amable que me hace recordar mucho a mi tía Jesús, por su contextura, incluso su casa tiene un aroma que me recuerda al de la casa de mi tía en Jesús María. Le ayudé con las compras, ya es una persona mayor y enferma y hay cosas que no puede hacer, compartimos un tecito con galletitas muy animado. Regresé a casa a leer, empecé con La casa verde. El sábado me levanté temprano, en parte porque Reid se levanta también temprano y prende la tele. Salí a montar en la bici un ratito, aprovechando que no había lluvia, pero el aire ya había cambiado y hacía mucho frío y con la velocidad me golpeaba el rosto y las manos y me dolía. De ahí fui al cine y vimos la película Carlos de Olivier Assayas. Ahí me enteré que duraba cinco horas, fue una sorpresa, así que al final acabé agotada. Se narra la historia de Carlos Ramírez, un terrorista que es parte del movimiento internacionalista de revolución. La película da para reflexionar mucho sobre el tema de la política y los ideales revolucionarios. Al final estuvo el director y los actores y se hizo un diálogo. Llegué a casa a comer lo que tenía muerta de hambre. El domingo me dio flojera salir con la bici, el clima ya estaba mucho más frío. Fui a comprar entradas y encontré felizmente para Certified Copy de Abbas Kiarostami. Me gustó mucho la película, era de una pareja y sus entretelones, un intelectual inglés y una catedrática francesa. Juliete Binoche en el papel excelente, como siempre. Se parecía a la película de antes del amanecer, que luego siguió antes del anochecer, pero ahora quince años después, cuando son mucho más maduros. En este caso la pareja tenía quince años de matrimonio. Comimos con Melina en un lugar chino, yo tomé una sopita para el frío. Regresé a casa a leer y luego fuimos a ver The Social Network de David Fincher pero todavía tengo que saber más inglés porque hablan tan rápido que no entiendo más que por el contexto y se me pasan varias cosas. Regresé a casa, hablé con Rubén y con mi papá. Todavía no se sabe si ganó Susana aunque las encuestas dicen que sí, pero la diferencia es muy estrecha. Confío en que sea nuestra próxima alcaldesa.
domingo, 26 de septiembre de 2010
48th Film Festival of New York

El sábado me levanté temprano, puse a lavar ropa, a ponerme al día en mis lecturas y trabajar un poco. Antes limpié además mi cuarto, pasé la aspiradora, en fin, cambié algunas cosas de su lugar, hice renovación total, porque aproveché a su vez de hacer dieta de manzana para limpiar mi estómago que en la semana me sentí un poquito mal (más vale prevenir que lamentar). Como a medio día me llamó Melina porque empezó el Festival de Cine de Nueva York, el evento de cine más importante del año, así que yo, ni corta ni perezosa, me acolleré con ella. Vimos la película llamada Tío Boonmee que es tailandesa (de Apichatpong Weerasethakul), llegaba con grandes expectativas porque es la ganadora de la Palma de Oro de Canes. La película es interesante, un poco rara, creo que con varias referencias culturales y personales difíciles de leer. Al acabar estaba el director ahí y se hizo un breve diálogo con él, la presentadora era buenísima, de esas personas que tiene un comentario inteligente bajo la manga siempre. Yo no me quedé a más pero Melina tenía entradas para más tarde así que la acompañé a comer (yo comí manzana), de ahí pasamos por mi depa y estuvimos conversando hasta que fue para la otra función, iba a ver un documental sobre John Lennon que a mí no me interesaba tanto (pero resultó que al final estuvo ahí Yoko). Cuando se fue estuve un rato avanzando algunas cosas en la compu y de ahí me fui a dormir. El domingo me levanté muy temprano, a las 6am, me puse a leer, a terminar algunos pendientes. Desayuné y me bañé y seguí trabajando. Comí guisito de tofú con ensalada que tenía del otro día. Me llamó Mikaela que ya estaba en Nueva York pero se iba a Filadelfia inmediatamente, sin embargo pude pasar por la casa de sus abuelos para verla un momento, viven en una zona muy bonita en upper Manhattan, frente al río Hudson. Estuvimos ahí un ratito, me dio los encargos que me mandó mi mamá y nos fuimos. Me enseñó el restaurante Tony's que aparece en la serie Seinfeld. Llegué a casa, hablé un rato con María Elise y de ahí me fui al cine. La película Poesía (Corea del Sur, Lee Chang-dong) me pareció buenísima, a la vez dura y tierna, la actriz es magistral. Iba a estar el director al final pero por alguna razón no pudo. Te dan cafecito illy a la entrada gratis, muy rico. Empezó a estar un poco nublado así que me fui rápido, pasé por fruta y a la casa. Estoy muy contenta con el cine, lo estoy disfrutando mucho, aunque es caro, muy caro, y tengo que ajustarme al presupuesto, más porque todavía no me dan nada de dinero de mi beca. Quise hablar con Ana pero no contestó, hablé con mi papá y con mi mamá un ratito y un buen rato con Rubén. Me puse al día en los mails y terminé algunos pendientes para empezar la semana tranquila, aunque se me vienen días muy agitados.
sábado, 25 de septiembre de 2010
Una semana con Julia

El domingo me quedé en casa todo el día y no salí ni a la esquina. Avancé mis lecturas y otros pendientes, cociné un guisito de verduras. El lunes me levanté temprano y fui a montar bici. De ahí me quedé escribiendo todo el día, leyendo y trabajando. Julia llegó en la noche, como a las 9pm. No nos veíamos desde hace como tres años. Me dio mucho gusto encontrarla, sólo que ella estaba muy agotada por el viaje así que hablamos un rato y nos acostamos. El martes nos levantamos temprano a desayunar, la acompañé un tramo hacia donde era su reunión pero se le hizo un poco tarde y tomó taxi, así que yo me regresé caminando, compré un poco de fruta y pasé por el correo. Hacía mucho calor como si fuera verano otra vez. Almorcé y me fui a la universidad. Tuve mi clase con Sergio, que me gustó más que la primera, hubo más diálogo. La de Diamela también estuvo muy bien, nos apuramos un poco y acabamos igual a las 9:30pm. Regresé a casa y ya estaban Julia, al rato llegó Marguerite y la pude saludar. El miércoles Julia salió más temprano a su trabajo, la acompañé un tramo, cruzamos el central park juntas y nos topamos con Mario Vargas Llosa que estaba también en ropa de deporte caminando. De ahí yo me di una vuelta pequeña corriendo. Regresé y encontré todavía a Marguerite y Reid. Reid salió y yo me puse a leer pero al rato volvió y prendió la tele. No me incomoda porque es en inglés y me puedo distanciar yo en mi lectura, pero pienso que cuando se muden para la ciudad habrá que adecuarse a la convivencia. Después salí yo también a mi reunión con Lila que no fue muy fructífera porque en resumen no hay fondos para viajes, más que la bolsa de la escuela de graduados cuya convocatoria ya pasó. Regresé para ver a Julia pero ella se demoró un montón. Reid pidió pizza y comimos, pero salimos igual a tomar una cervecita afuera. Julia me invitó. Estuvo lloviznando un poquito, el clima completamente cambiado, calor y lluvia. El jueves salimos a pasear por todo el central park, descubrimos varios lugares que yo no había ni visto en bici, pues solo puedes ir caminando. Almorzamos con Tamara y de ahí yo me fui a la universidad, ellas se fueron a hacer las uñas, los pies y conversar. Nos íbamos a juntar en la noche pero tenía que resolver lo de mi cheque, hacer una cita con una persona para eso y además estaba preocupada porque mi mamá se desmayó. Así que estuve con mis amigas un rato en el cóctel, de ahí en la presentación y me fui a casa para llamar a mi mamá. Hablé con ella y ya me quedé más tranquila parece que fue un efecto de la pastilla que le dieron para la muela, era uno de sus efectos secundario, ¡plop! Compré mi pasaje para Lima pues ya decidí ir para navidad, así que con eso me sentí más tranquila. El viernes desayunamos con Tamara también, luego fuimos un rato a ver tiendas, Julia compró varias cosas. Almorzamos ligero en casa y de ahí nos fuimos en el metro, ella para el aeropuerto, yo para una charla. Nos despedimos contentas y es posible que Julia regrese para noviembre o diciembre. Después de mi charla que estuvo muy interesante, con el editor de la revista Granta, me fui con Mariela hacia el metro, conversamos un rato. Llegué a casa a ponerme al día en el mail y en varios pendientes y a prepararme para aprovechar el fin de semana que tengo un montón que hacer. Hablé con mi mamá y con mi papá, con Paty y me fui a la cama.
domingo, 19 de septiembre de 2010
Mi nuevo hogar

El jueves me levanté temprano y fui a montar bicicleta. Me iba a acompañar Marguerite pero no pudo porque tenía que mover su auto. Lo que sucede es que los edificios de Nueva York, sobre todo los más antiguos, entre los que se encuentran aquellos frente al Central Park, no tienen estacionamiento, porque se hicieron alrededor de 1920 y por tanto, en esa época no se consideró necesario. Así que conseguir dónde aparcar es un problema, no sólo para quienes pasan por ahí, sino para quienes viven por ahí. Me fui yo sola por tanto. Volví, me bañé, desayuné y me fui a la universidad. Pasé por el banco y de ahí fui a la biblioteca a mi curso sobre cómo conseguir material para el aprendizaje de idiomas, muy interesante, nos enseñaron a ubicar diccionarios, enciclopedias, textos de gramática sobre idiomas que no fueran el inglés. Luego pasé a saludar a Odi y le entregué los libros que le mandaron de Arequipa. De ahí almorcé en la biblioteca mis pimientos que me había llevado, encontré ahí a Chacko, un chico hindú que conocí en la fiesta de graduados la semana anterior. Así que almorzamos juntos, comprendiéndonos a medias, al menos yo creo que todavía no me logro expresar suficientemente bien en inglés, sobre todo cuando surgen temas políticos, culturales o ideológicos como mi feminismo (se asustó pero creo que luego superó que yo fuera feminista). Luego pasé a ver a Mariela que me pasó varios tips sobre las compras que necesito hacer antes del invierno, que esperemos tarde mucho en llegar. Estuve otro rato en la biblioteca, con ganas de tomar un cafecito pero nadie me respondía el celular. Al salir para la reunión de orientación de la maestría había caído una lluvia fuerte que yo ni sentí, felizmente. La reunión estuvo bien, estaban los de primer y segundo año, todos se presentaron. Vimos algunas cosas generales, entre ellas que hay una revista virtual que hacen los alumnos de la maestría que yo no conocía, eso fue interesante. Al acabar salimos volando a la recepción de la biblioteca, todavía había comida y vino. Estuvimos ahí y empezamos a ver cómo lo que sobraba lo tiraban a la basura, ¡a la basura! Así que como yo tenía mis tapers nos llevamos algunas cosas, pero pues ya sé que la próxima hay que ir con taper en mano. Las mismas personas de ahí nos dijeron que nos llevemos lo que quisiéramos, yo traje un poco de humus, pero luego me arrepentí de no traer aceitunitas y tomatitos. Pero así uno aprende.
El viernes después de correr por el central park, la ruta chiquita, me fui temprano al centro de salud, ahora sí me pusieron la vacuna. No pude mandar mi postal porque el local que encontré era para libros y no tenían estampillas, ¡plop! Regresé a casa, cociné coliflor saltada, almorcé y me fui al centro de salud de NYU para dejar mi constancia de la vacuna. Ya con eso no les debe nada más, a ese respecto. Habían varias personas vendiendo libros en la calle así que eché un ojo, encontré cosas interesantes, así como souvenirs, pero no compré nada (me contuve). De ahí fui a mi check-in obligatorio, me enteré de la normativa de ser estudiante internacional y sobre todo el proceso para viajar, lo cual es muy importante. Regresé a casa a trabajar en la compu y hacer las compras de la semana. Me enteré entonces de que había un festival de cine latinoamericano aquí, del que yo no sabía nada de nada, pero ese día pasaban una película de cuatro horas, así que me desanimé porque Elvira no iría. Pero me llamó Melina para invitarme a ir al día siguiente.
El sábado me levanté y fui a dar una vuelta al central park, se me ocurrió correr la ruta grande y terminé muerta. Pero aproveché para tomas algunas fotos que ya subí al facebook y que seguiré alimentado. De ahí desayuné y salí para el Lincoln Center. Es un lugar maravilloso donde funciona la escuela de música Julliard, la ópera, el ballet, el cine y muchas otras cosas más (en la foto). Pero a mí lo que me maravilló fue el cine, con ciclos buenísimos que me quedan sólo a ¡cinco cuadras! Así que inmediatamente lo adopté como segundo hogar. Melina llegó tarde así que no pudimos conversar mucho pero los cortos argentinos estuvieron buenísimos, era de extrañar una actitud inucitadamente crítica de los argentinos respecto de su "argentinismo". El encuentro con Melina que es mi amiga del cole también estuvo muy bien, vivimos cerca, tenemos intereses comunes y pues si bien no éramos muy cercanas en el cole, ya con el tiempo uno valora mucho más a las personas con las que ha crecido y creo que aprende a crear lazos más durareros. Eso espero ocurra en este caso. Me fui a almorzar a casa, me hice un rico salmón ahumado delicioso. Volví a la función de las 5pm a ver una película mexicana llamada El calambre. Es de la misma onda que Los muertos de Lisandro Alonso, pero en este caso ocurría en Oaxaca, en Chahuaca, un lugar bellísimo. Me regresé a casa a trabajar un poquito y comer algo y volví a la noche para encontrarme con Mariela y ver la última función. Es que Melina me dejó su pase gratuito (y doble) para el resto del festival y ese era el último día y tenía que aprovecharlo. Le había pasado la voz a Elvira, a Ximena y a Juan Manuel para la función de la tarde pero no pudieron y por eso fui solita no más. La película 108 Cuchillo de palo, paraguaya, fue excelente, me parece que es mejor calificada como documental pero realmente me gustó muchísimo (ya la comentaré aparte en una columna). Al acabar nos fuimos con Mariela a tomar una cervecita y conversar y de ahí llegué a casa agotada y me metí a la cama, pero feliz por la sobredosis de cine y por haber encontrado ese lugar maravilloso. En el cine yo siempre me siento como en casa. Sin embargo, a ver si me hago socia o algo porque las entradas cuestan US$ 9.00 para estudiantes, ¡plop! Habían sido demasiadas emociones para un día, tenía ganas de hacer pausa para poder procesar todo lo visto y vivido, pero pues eso no es posible, sin embargo lo que sí hice fue descansar.
lunes, 6 de septiembre de 2010
Se acabó el verano

Tengo que recomendar mucho este libro de El invierno el Lisboa de Antonio Muñoz Molina que de verdad que me ha gustado mucho, una prosa fantástica que resuelve algunos problemitas de la historia, pero la historia también muy interesante, de esas que te atrapan al primer segundo o en la primera página. Hoy que fue día del trabajo aquí fui a verme con Paty a Brooklyn para almorzar pero había un desfile de centroaméricanos y me tomó una hora pasar de un lado al otro de la calle. El almuerzo muy bien, un amigo de Paty cocinó comida colombiana. A la vuelta todavía se veían los estragos del desfile. Regresé agotada y triste porque ya el clima cambió, en realidad ahora está mucho más templado que el calorazo que teníamos, pero a mí igual y con todo me gustaba más. Mañana es mi primer día de clases. También llega Chloe con mi segunda maleta, así que a ver cómo le hago.
sábado, 28 de agosto de 2010
Croton-Harmon
El viernes aproveché la mañana para hacer compras, el sábado iría al campo a visitar a Marguerite a Croton-Harmon, así que compré quinua para preparar. De ahí fui a la universidad, pasé por la oficina de contabilidad para dejar mis datos, a ver si me pagan pronto, de ahí por la biblioteca y por llenar una encuetas me regalaron un bebedero de agua, ¡yupi! En la reunión de medio día hubo pizza y de ahí conocí a algunas personas que enseñan español. Pero resultó que esa reunión era sólo para los que enseñarían ese semestre así que a las 2pm ya estábamos libres, me fui a la biblioteca otra vez, me puse a avanzar con las lecturas para el curso de Sergio en pantalla porque ha dejado tanto que leer que necesitaría otra beca para las fotocopias no más. De ahí pasamos a la reunión de estudiantes internacionales, como en el colmex, persiguiendo el cóctel. Hubo música jazz en vivo y un montón de comida, ahí encontramos al grupo de escritura creativa en pleno, casi todos latinos o españoles y encabezados por un peruano músico, antropólogo, que no tenía nada que ver por supuesto, pero chévere y buena gente. Acabando aproveché mi nuevo sistema de llamadas para hablar con todo el mundo que encontré en Lima. Llegué a casa y estuve un rato en la compu y de ahí me dormí porque tenía que salir temprano.
Pero me levanté un poco tarde así que llegué a tomar el tren de las 10:20am, habiendo ido hacia la estación central ya me siento mucho más capacitada para moverme en el metro de Nueva York. El camino es bello porque va rodeando el río Hudson, yo no sabía y estaba sentada en el otro lado. Al llegar el clima no era tan caluroso como en Nueva York y el paisaje era bello. La casa de Marguerite es maravillosa, nos pusimos a cocinar y de ahí salimos en bici hacia la represa, hicimos el camino corto porque no había llevado yo zapatillas. De ahí me pasé la tarde en la mecedora leyendo Invierno en Lisboa. Más tarde salimos a ver el sunset al malecón (en la foto), hay un parque bellísimo al borde del río que recién han hecho hace un año dice y ahí estuvimos con Reid, el esposo de Marguerite, que es muy simpático y amable. Luego cenamos, yo preparé quinua que les gustó mucho (¡espero que sí!). Después de una larga y nutrida conversación nos fuimos a dormir. Al día siguiente nos levantamos temprano, desayunamos y de ahí salimos con Diane, una amiga de Marguerite a pasear por el lago Teatown (en la foto). Es un lago precioso, lo recorrimos todo por alrededor y me gustó muchísimo, es muy tranquilo y bello. De ahí volvimos a cocinar y luego hicimos galletas. Acabé mi novela y me llevaron a tomar el tren de vuelta. ¡¡Ahora ya entiendo por qué Marguerite no quiere regresar a la gran ciudad!!!
Una experiencia Spiritual 1

Como todas las despedidas, son tristes pero también intensas. El jueves en la noche fui con mi mamá al concierto de Pedro Guerra, yo lo he oído poco pero realmente disfruté mucho de conocerlo en vivo. Contó anécdotas muy divertidas y la música estuvo muy buena. Me gustó sobre todo una canción que dice "Daniela", de la que recuerdo su nombre y varias otras de las que no lo recuerdo. Me he dado cuenta que esta es la forma de entrar más directamente a la música y los músicos, nada de discos, de radios, de youtube, sino verlos en vivo.
El viernes empecé a colocar mis máscaras y otras cosas en mi depa nuevo, recibí mi llave y pues lo tuve que dejar así, como un espacio latente y latiendo. Almorzamos en casa con todos y todas, quinua, causa, souflé de lúcuma, estuvo muy rico. Luego pasaron Rocío e Inés y Rodo me alcanzó en el aeropuerto.
Había comprado este pasaje en Spirit porque estaba mucho más barato y sabía que no me darían comida pero no sabía que los asientos eran estrechos y que no se podían inclinar. Si bien la tripulación era amable, de llegada no más me dijeron que el vuelo estaba atrasado una hora y de que perdería mi conexión para Nueva York así que me estaban buscando otra y que me darían el pase en el gate. Al entrar me lo dieron casi al final y resultó que no llegaba a las 10am como tenía previsto en un inicio sino a las 5:30. ¡Bububu! Felizmente me llevé el celu y mi mamá me llamó para saber de mi conexión, ya habían pedido que apaguen los celus, pero esperé un ratito y entró la llamada, uff. Así que mi mamá pudo avisar a Mikaela y Mikaela a Marguerite, que es el nombre de la persona en cuya casa me voy a quedar. En fin, el vuelo fue incómodo porque además una mujer a mi lado estaba llorando, lo cual no era el problema sino que se disculpaba por hacernos pasar tan mal momento. Explicó que iba a un funeral. En realidad a mí me parecía que ni tenía que explicar y que podía llorar todo lo que quisiera sin sentirse culpable de nada. Más bien me incomodó que fue como veinte mil veces al baño y como yo estaba en el pasillo pues me despertaba cada vez que yo lograba una posición cómoda para descansar un poquito. De eso en cambio, no se disculpó. Finalmente llegamos a Miami, pasé migración sin mayores problemas, recogí mi maleta pero para ir al nuevo vuelo tenía que ir al terminal 2 y estaba en el terminal 4. Al salir hacía un calor del demonio y eran apenas las 7 de la mañana. Fui hasta el otro lado para tener que regresarme con las mismas pues no estaba registrado mi pasaje. Me dijeron que tenía que esperar a que el sistema lo pase, hasta medio día y me aseguraron que no iba a ser necesario que vuelva a ir hasta el otro terminal, lo cual no quería pues sólo dentro de los terminales hay aire acondicionado. Al inicio fue un alivio lo del aire acondicionado pero ahora ya parece el polo norte. No quiero imaginarme cómo está el calor afuera. Felizmente hay internet y sólo puedo esperar a que el vuelo salga pronto y llegue sana y salva a la gran ciudad. Pero en conclusión esta aerolínea no me gustó mucho que digamos.
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