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miércoles, 1 de abril de 2015

New Orleans un año después


Ha pasado exactamente un año desde la última vez que publiqué la última nota en este blog. Así que resurge del olvido. Tal vez era necesario ese largo silencio en el que han pasado muchísimas cosas nuevas. En primer lugar di los exámenes de maestría y ya los pasé, así que terminando este semestre empezaré el doctorado, ¡al fin! 

Ya no nos juntamos entre mis compañeros como lo hacíamos en ese entonces, pero siguen habiendo ocasiones que nos convocan como el Seminario sobre comisiones de la verdad en Brasil y Perú que organizaron Fernando y Rebecca y que estuvo de primer nivel, me inspiró mucho para repensar los temas de mi tesis. Y poco antes el CILCA que organizaron Uriel Quesada y Maureen Shea y que fue también de primera. Ahora me encuentro en proceso de hacer las listas del doctorado para el examen que será de aquí al próximo febrero.

Tal vez lo más importante de mencionar es mi perspectiva de la ciudad. Cuando me fui de Nueva York sentí una gran tristeza por todo lo que dejaba atrás, una ciudad que me había dado lo mejor de sí en todo momento. Una ciudad con infinitos estímulos, bellos museos, pero sobre todo un grupo, amistades con las que compartí y me enriquecí esos dos años. Las amistades por supuesto han seguido su camino y aquí me he llegado a dar cuenta que si bien abandoné una ciudad llena de museos, llegué a una ciudad que es un museo.

Dos de los museos que más me gustaban en New York eran el Museo del Barrio y el Museo de Brooklyn, por ser museos vivos, uno que hacía de la ciudad su propio espacio de acción y el otro que intentaba integrar a la comunidad en su interior y así flexibilizar sus paredes, disolver las fronteras del adentro y afuera. New Orleans hace precisamente eso por la riqueza de sus tradiciones, los carnavales (Mardi Gras) que duran un mes entero y que es motivo de fiestas multitudinarias, todas en las calles, la gente saca sus sillas plegables, sus mesas, sus toldos (hasta su cocina) y ahí se la pasa viendo pasar los desfiles y gritando por beats (collares). Lo pueden ver en la foto, esperando el desfile de Endymion.

Los colectivos musicales realizan todos los domingos las Second Line, que son una suerte de procesiones musicales en los que el grupo (vestido de gala, diseños exclusivos por ellos creados), caminan por cuatro horas por la ciudad junto con una banda de música y todo aquel que quiera seguirlos bailando, cantando, bebiendo, así que también los persiguen carritos de refrescos, de cervezas y camiones de comida. Además los festivales de música y comida gratuitos abundan en la ciudad, French Quarter Festival (que se aproxima), Bayou Boogaloo, música en Congo Square y en fin, festivales que son todos los fines de semana y que para una estudiante como yo es imposible asistir por las lecturas y trabajos que tengo que hacer todo el tiempo. 

Aún cuando lo más significativo de la ciudad ocurre en las calles, se las agencian para tener el cuarto museo más importante de Estados Unidos, el Museo de la Segunda Guerra Mundial. 

No hay metro en esta ciudad y el transporte es bastante deficiente para los estándares de este país. Pero en vez de ir bajo tierra uno va por la avenida St. Charles y ahí presencia una exhibición de casas sureñas fabulosa, en la que los árboles despuntan, el verde y las flores lo domina todo, especialmente en esta época del año. Además uno va subido en el street car que es la máquina que se mueve más antigua de todo Estados Unidos. Una madera barnizada preciosa y un paseo lento pero bello. De modo que ya no me siento más triste por no estar en Nueva York. Esta ciudad es tan enriquecedora que lo único que se necesita es andar por sus calles con los ojos bien abiertos.

En otros aspectos es verdad que New Orleans muestra tal vez lo peor de la sociedad norteamericana, cierta negligencia, abandono, mediocridad, que los estadounidenses son reacios a aceptar como patrimonio suyo, así que podemos ver el sistema de transporte fallando todo el tiempo, calles interminablemente sin arreglar o arregladas a medias y por tanto obstruyendo el libre tránsito por meses, normas que no se cumplen, leyes que no se aplican. Pero a la vez es una ciudad en la que puedes tomar cerveza en la calle y que a pesar de beber la gente comparte los conciertos, los parques, los espacios públicos en completa armonía, sin riñas, sin desarreglos y se va a su casa al terminar, con el corazón contento. Una ciudad en la que todavía al pasar te dicen “buenos días”, “buenas tardes”, “buenas noches”.

Abrí el blog en el que quiero dedicarme más a temas de opinión, se llama Asuntos circunstanciales, en honor al poema de Rocío Silva Santisteban, así que se los comparto. A su vez empezaré a escribir más en este espacio nuevamente, especialmente estos días de vacaciones de primavera.

lunes, 6 de enero de 2014

Dos adioces

Pasamos una navidad tranquila en familia. Como siempre mi mamá y yo nos encargamos del arroz, de las ensaladas y del chocolate; Belissa del pavo y de los purés, mi tío Pepe trajo el champán y mis primos trajeron otro arroz y además agua de jamaica, el toque mexicano. Nos la pasamos jugando tren que estuvo muy intenso porque como éramos un montón casi llegamos al número máximo de jugadores. Con los nuevos cambios en casa ya no entraba el arbolito, así que tuve que adornar a Dido con lucecitas, pero sólo en la víspera, luego se las quité por el calor. El clima estuvo excelente y la puesta de sol fabulosa.
Aproveché de hacer un poco de turismo y fui al Morro Solar donde se ve un bonito panorama de Lima,  del litoral. Luego estuve en La Herradura comiendo un rico arroz chaufa de pescado con cervecita y cancha. Me encontré con Rodo y Virginia, estuvimos en Olvídate Bar donde probamos una cerveza artesanal que se hace en el Perú, se llama Amarilis, hay de tres tipos de trigo, cacao y roja. Probamos la de trigo, es más fuerte que la cerveza convencional. Luego nos fuimos al Queirolo por Pilsen y sánguches de lechón, aceituna y mixto. Estuvimos hablando de los ritos para recibir el nuevo año.
Tuve que hacer mudanza de toda la biblioteca para que mi mamá pueda alquilar la casa. La mayor parte de los libros se los devolví a mi papá. Otra parte la guardamos en cajas hasta que podamos encontrarle un lugar apropiado, otra parte sobre todo de cosas de difusión se la dimos al maestro Yauri para la biblioteca que están haciendo en su pueblo. Boté una gran cantidad de papeles, de separatas y demás. Aunque algunas, sobre todo las de género, se las pasé a un grupo de lectura en San Marcos. Me dio gusto que tuvieran un fin útil.
También hice un poco de turismo. Fui al Museo de Oro que la verdad me decepcionó un poco. Para ser un museo caro debería tener el espacio mejor organizado, se nota que le falta la mano profesional que lo actualice, que vuelva a poner los letreros, que organice mejor las piezas, que haya menos en exhibición pero mejor presentado, así se podrían hacer exposiciones temporales mostrando parte de la colección, bajo temas específicos. Igualmente con la parte del oro, siento que le falta una cronología de ubicación de las piezas, mayor información. De todas formas fue interesante ir. Además estuve en el MALI, en el que habían dos exposiciones Cuerpo Ambulante, que han querido censurar por las imágenes que ponen en juego la figura de Santa Rosa de Lima; y Perder la forma humana, que es sobre las formas de resistencia, sobre todo de enfrentar las dictaduras y a los gobiernos de turno desde posturas artísticas.
Nos fuimos a Casma para recibir el año en El Farol, luego a Tortugas a pasar unos días en la playa. A la ida el bus Tres Estrellas cometió casi todas las infracciones de tránsito habidas y por haber. Empezando por no pedir documentos al subir al bus, subir pasajeros en la carretera, no contar con aire acondicionado, vender un pasaje directo aunque paró múltiples veces, fue por encima de la velocidad permitida. En fin, de regreso decidimos volver en Tepsa, mucho mejor servicio, ni punto de comparación. Era la primera vez que iba y me gustó mucho Tortugas. El agua es fría pero como al caer la tarde es fresquita, perfecta. La playa es mancita y se la pasa uno muy bien porque hace bastante calor, pero también corre viento. En el viaje conocimos a un chico abogado, Alex, que nos acompañó y nos hizo más ameno el recorrido. Lamentablemente tuvimos que regresar antes porque falleció Ana Olea (en la foto antaño) y mi primo Oscar Portugal J. Ana tenía cáncer, se había recuperado pero recayó y pues la enfermedad hizo mella. Mi primo Oscar fue atropellado por algún inescrupuloso que pagó para que no dieran parte pues presumimos estaba borracho, se avisó a la familia recién diez días después y hubo que enterrarlo inmediatamente. Eso ha sido lo más triste, estas dos terribles pérdidas.
Al menos me consuela que tanto con Ana como con mi primo pude compartir muchos momentos bonitos y verlos y conversar meses atrás. Estoy segura que Ana está haciendo reír a todos allá a donde está y confío que mi primo haya encontrado la tranquilidad y la serenidad que quizá en vida no pudo disfrutar. A pesar de estas tristezas la vida sigue, mi abuela Luisa cumplió 90 años y lo celebramos con una comida en su casa.
Acabé el libro de Evocación que me presentó un lado bastante conservador del Che Guevara, el de sus relaciones amorosas. Pero también más información sobre Cuba y su propuesta política. Especialmente la consecuencia y la integridad del Che Guevara en cuanto a la necesidad de liberar al mundo del capitalismo es encomiable. Empecé ahora Demasiada Felicidad de Alice Munro, honrando su reciente Premio Nobel. Este libro me gusta mucho más que Las lunas de Júpiter que sentía era desigual y no tan interesante, hasta donde he leído me está gustando mucho, los cuentos me parecen mucho más elaborados. He visto También la lluvia (2010) de Icíar Bollaín porque es una de las primeras tareas para mi clase de Estudios culturales que llevaré este semestre que ya casi empieza.
Aquí el calorcito está rico y allá al parecer siguen con un frente frío de temer. Eso y el trabajo que me espera en el nuevo semestre me desaniman un poco de volver. Pero pues ya he empezado a hacer maletas. He ido a Gamarra por algunas cosas que necesitaba comprar. También he visto a Inés que ha coincidido en Lima unos días mientras sigo aquí. Y pues espero seguir aprovechando de estar con mi familia y amigos cercanos.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Mi Limita húmeda y nublada


El jueves dicto mi clase, voy a clase de yoga, en la noche hay sesión estelar en el King Juan Carlos con Diamela Eltit, Sylvia Molloy y Margo Glantz (en la foto). La lectura me gusta mucho, las tres leen textos inéditos. El viernes me pongo a trabajar en mi ensayo final para Jill, la veo en la tarde para comentar mis avances, decirle lo mucho que disfruté la clase y conversar un poco, siempre es agradable hablar con ella y en clase hay que disputarse la palabra. El sábado hablo con mi mamá temprano y luego empiezan las despedidas, separo tiempo para estar con Marguerite así que desayunamos y luego vamos al Met, vemos algunos lugares favoritos de ella, el árbol de navidad, una exposición de Stieglitz que fue curador de arte de famosos como Mattise y O'Keeffe, luego vemos una exposición de pintores maestros de la India. Acabamos agotadas sin haber visto ni una décima parte de todo el museo, pero eso ya es costumbre en el Met. En la noche me encuentro con Paty, paseamos un poco por Brooklyn y conozco su casa, resulta que vive a dos cuadras de la casa de Salva, David y Gloria donde hay fiesta, así que los invito a ir conmigo. La pasamos muy bien en la fiesta, de ahí me voy a dormir en casa de Rossy, así ninguna viaja sola. El domingo nos levantamos tarde, salimos a comer por Manhattan y de ahí hacemos compras, luego vamos al cine a ver The Descendants de Alexander Payne, de ahí calabaza a su casa. El lunes voy a visitar a Gabriela al lugar donde está quedándose después de su operación, conversamos un rato, la veo bien, pero quejándose de estar ahí, aunque igual delgada pero lúcida y fuerte. Luego voy a la universidad, dicto mi clase y tengo la última clase de taller con Diamela. El martes me encuentro temprano con Nadia para devolverle su maleta y desayunar juntas, conozco dónde vivía, es un lugar bonito que da al río Hudson. De ahí voy a la universidad, almuerzo y me reuno con Heriberto para hablar de las clases de español, dicto mi clase, voy al yoga y luego voy a casa de Giuseppe donde será la despedida con Diamela. Vamos juntas en el tren con Rossy que se va a Brooklyn también, ahí sí nos despedimos hasta el otro año. El miércoles es un día agotador, temprano lavo ropa, luego avanzo varias cosas en la compu, de ahí voy a la Mac a comprar encargos, de ahí me voy a la universidad a corregir exámenes y poner notas, ya no alcanzo a ir a mi clase con Jill, dicto mi clase de español y me voy a casa, el shuttle pasa por mí y al aeropuerto. El vuelo es agotador pero llego sana y salva a pesar de las turbulencias. Limita está húmeda y nublada, linda. Mi mamá está con faringitis pero se va a una reunión de trabajo, almorzamos juntas un locrito muy rico y ensalada de rabanito que me encanta; luego vamos al concierto de Alexis que toca muy bien, es la primera vez que lo oigo con la orquesta infantil, el director es muy hablador y el evento se alarga, luego viene la orquesta inclusiva de niños con habilidades especiales y luego la orquesta juvenil, todos muy bien, la pasamos bien (apesar de los interminables discursos del director). Regresamos a casa y voy a dormir agotada.
El viernes me levanto y mando mi columna, luego voy a ver a Rodo, conversamos, almorzamos cevichito y arroz de mariscos y conchas negras, con su cancha con chifle, su cervecita bien helada, Pilsen, y luego cafecito con helado. No trabajamos nada pero nos ponemos al día de nuestras vidas y quedamos volvernos a ver en la semana. Conozco su depa que está bonito y muy cerca de mi casa. Me acompaña a recoger los bonsai en casa de Ana, pero no veo a Ana, me recibe Alberto. Luego nos sentamos un rato a ver la puesta de sol y conversar. Me quedo en casa con mi mamita que está todavía enfermita y tratando de terminar de desempacar.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Pablito clavó un pianito


El lunes voy a la universidad en la mañana, me reuno con Jill para contarle sobre lo que quiero trabajar para el ensayo final del curso, luego tengo mi clase de español. En la noche clase con Diamela de la que salimos relativamente temprano porque faltan dos compañeros, pero igual me demoro un montón en llegar a casa porque está el desfile de Halloween y cierran los metros que me quedan más cerca. Así que tengo que alejarme para tomar el metro, es difícil caminar porque hay muchísima gente. Me da una sensación rara, algunos disfraces son muy agresivos (mujeres con vestidos de novia ensangrentados), la gente grita y me impaciento. Estoy muy cansada y solo quiero llegar a casa. El martes voy a mi clase de inglés, de ahí avanzamos algunas cosas de la revista con Rossy, dicto mi clase de español y luego voy a clase de yoga. El miércoles voy temprano para atender a algunos alumnos, luego me reuno con Sergio para hablar sobre mi proyecto de tesis, hablamos de los pro y los contra de cada opción, pero pues tengo que tomar yo una decisión y pronto. Voy a mi clase de performance y luego con Manuel, después de varias semanas que no hablamos en inglés. En la noche pasan el documental Señorita extraviada pero no me siento con ánimos de volverlo a ver, aunque me hubiera gustado estar en el diálogo con la directora. El jueves voy a mi clase de inglés después de faltar como dos semanas, va bastante gente, dicto clase de español y voy al yoga, esta vez con Jesse, me gusta mucho su clase, es mucho más tranquila y relajada. En la noche es la conversación entre Diamela Eltit y Jean Franco, saludo a Jean pensando que quizá no me reconozca pero sí lo hace, es amable. La discusión me gusta mucho, aunque creo que mucha gente esperaba algo más teórico. El viernes me levanto tarde, cuando voy en el metro me encuentro con Mema, así de pura casualidad, intercambiamos datos para comunicarnos, aunque sé que hay pocas opciones de hacer algo juntas porque ella debe pasar tiempo con su anfitriona, igual es una gran casualidad toparse así de la nada. Luego me encuentro con Alicia para almorzar, tomarnos un cafecito y conversar. Me quedo trabajando hasta que voy a McNally al homenaje a Pablo Guevara. Participan Roger Santibañez y Odi Gonzalez. Lo organiza Zach, que ha traducido el libro Hospital de Pablo al inglés. No sabía la cercana relación que tanto Odi como Roger narran haber tenido con Pablo. Me gustan mucho las semblanzas que comparten con el público. Recuerdo yo misma a Pablo, en el taller de poesía, cuando pasábamos tres horas en tardes calurosas en las aulas de san marcos, un poco desubicados todos y lamento no haber aprovechado mejor su presencia, su conocimiento. No logro saber qué no funcionaba para mí en ese momento, quizá solo la juventud. Ahora en los talleres hay dinámicas diferentes que me estimulan mucho, pero creo que en ese momento no lograron acercarme más a la literatura, no más de lo que yo ya estaba cerca. El sábado llamo a mi mamá, luego vamos al Museo de Brooklyn con Nadia, es una odisea llegar porque no están corriendo los metros de la línea roja. Al final llegamos al otro lado de Prospect Park y caminamos aprovechando el día soleado, pero para cuando llegamos al museo ya es tarde. Ahí nos espera Angélica, comemos algo en la cafetería (que no es muy buena). Vemos un performance, 400 year of Grrr, que creo no entiendo del todo, trata de la discriminación hacia los afrodescendientes, pero en varias oportunidades la gente ríe y yo no entiendo el por qué. Luego las llevo a ver The Dinner Party de Judy Chicago que veo cada vez que voy (es insoslayable). Nos quedamos a escuchar al DJ que me gusta pero luego de un rato me desespera un poco no escuchar una canción completa y ninguna en castellano, pero la pasamos bien. Es divertido estar desacralizando un espacio que siempre invita a tanta solemnidad. Hay niños y personas de todas las edades divirtiéndose, me parece tan saludable. Regresamos a casa, también con dificultades con los metros, ahora nos enredamos en la línea verde, pero logramos llegar sin tanta complicación. El domingo hablo con mi mamá un rato, me quedo en casa, en la tarde voy a un concierto de música clásica al que me invitó Marguerite, lo disfruto mucho, recuerdo la época en la que solía tocar piano y me pregunto si todavía podré leer las partituras. La semana ha estado en general soleada aunque ya se siente el airecito frío en la nariz y en las orejas.

sábado, 17 de septiembre de 2011

De nuevo en el barrio


El domingo me levanto un poco tarde, desayuno y voy a ver a Gabriela, es bueno verla, conversamos y nos acompañamos un rato. De ahí me encuentro con Nadia, vamos a comer a Amber un sushi delicioso, luego vamos por un café y un postrecito al Magnolia Bakery y paseamos por la ciudad que ese día está un poco nublada pero todavía se siente el verano. Nos despedimos, me reuno un ratito con Melina que va a ver una película pero yo me voy a casa a leer y prepararme para una semana muy dura. El lunes me levanto un poco cansada todavía porque no puedo dormir bien así que no voy a nadar, me voy a observar la clase modelo, de ahí me paso a mi clase con María José, me salgo para dar mi clase de español y de ahí llego tarde a la reunión de bienvenida. Rossy dice unas palabras sobre la revista y yo me presento brevemente. Luego me acompaña a comer algo rápido y paso con las mismas a mi clase de Diamela. Me da gusto volver a ver a Diamela, se hace el cronograma de lecturas, mi primera lectura será el 3 de octubre. Regreso a casa muy cansada, he tenido clases sin parar de 11am a 8pm. El martes me levanto temprano y me voy hacia la universidad para leer y avanzar con los trámites para Canadá. Observo la clase modelo, luego me junto con Rossy para almorzar y de ahí voy a mi clase de la tarde, al salir avanzo los trámites y pendientes de clase, problemas con los alumnos que no terminan de estar bien ubicados y estamos en el cóctel de bienvenida del departamento de español y portugués. Al acabar nos vamos para casa, sigo con problemas de sueño, reviso los documentos para la embajada y me doy cuenta que me falta uno. El miércoles me levanto a primera hora, voy a la biblioteca a llenar e imprimir el formulario que me falta pero está malogrado el sistema de impresión, lo hago dos veces fallidas y termino en mi oficina a las corriendas. Me voy a la embajada, dejo los documentos y me sorprende que me digan que regrese al día siguiente. Vuelvo a la oficina para mis horas de asesoría, luego me voy a mi clase sobre performance sin haber tenido tiempo de acabar todas las lecturas (aunque hice la gran mayoría), sin haber subido nada al blog de la clase y sin haber tenido un poco de calma para ordenar mis ideas. La clase está muy buena, las ideas compartidas chéveres pero no me animo a participar. Regreso a la oficina y luego vamos con Benny al Instituto Cervantes para la inauguración del festival de cine peruano. Allá nos encontramos con Rossy, Mariela, Odi y sorpresivamente también con Christian a quien hemos estado tratando de ubicar hace días. Vemos un pequeño video sobre Machu Picchu y luego la película sobre La fiesta del chivo de Mario Vargas Llosa dirigida por Lucho Llosa. La proyección no es muy buena, nos tapa un señor de adelante y el libro es mil veces mejor pero igual la pasamos bien. Luego hay un convite con pisco sour, chilcanos y cevichito que están muy buenos, cortesía del restaurante Panka que está en el Greenwich Village y del que Melina ya nos habló muy bien. Conocemos al chef, Emanuel Piqueras. Regresamos a casa y nos tardamos porque no hay línea E así que tenemos que dar un vueltón. El jueves me levanto temprano, voy a observar clase, de ahí me voy a la embajada de Canadá y me sorprende que me devuelvan ya mi pasaporte, me da un poco de rabia porque como decían que se demoraban como un mes en dar la respuesta yo hice el trámite esta semana que estaba en realidad muy ocupada, pero al final todo se hace de un día para otro. Como me dan la visa se me pasa el enojo, finalmente ya la tengo y ya puedo organizar mi visita a Kathy. Regreso para almorzar con Rossy y voy a mi clase de la tarde, regreso a la oficina y pasamos de ahí al recital de bienvenida. El recital sale excelente, los textos que se leen muy buenos y nos permite conocer a los nuevos compañeros y compañeras. Va Nadia y me alegra verla ahí y luego nos vamos con el grupo a seguirla en un bar cerca, acabamos en terapia de grupo contándonos varios problemas personales y todos mucho más cerca (y lejos). El viernes en la mañana me levanto un poco más tarde, avanzo algunos pendientes, termino de leer las lecturas para Diamela, voy a la oficina a preparar los materiales para la reunión de la revista Imanhattan y a imprimir los documentos de las clases de español de la semana. A la reunión de la revista va mucha más gente de primer año que de segundo, pero se hace un ambiente un poco tenso, por traer a colación los errores que se cometieron el año pasado, aunque hay toda la intención de nuestra parte de que no se vuelvan a cometer. Finalmente se hacen las comisiones. Nos vamos al Tourch Club al cóctel de graduados, ahí nos encontramos con Montse y con Elvira, la pasamos muy divertido. Nos vamos a casa un poco más tranquilas pero me quedo bastante desilusionada por el ambiente que se creó en la reunión. El sábado en la mañana me despierto temprano para hablar con mi mamá que no he podido comunicarme con ella toda la semana. Luego me encuentro con Nadia, cruzamos el parque para llegar a El Museo del Barrio. El tercer sábado de cada mes hay visita gratis. Vamos primero al walking tour por el Spanish Harlem. Aunque ya he ido antes es ahora completamente diferente, nos encontramos con mucha gente en la calle que participa del tour, nos encontramos con Many, uno de los muralistas, que está rehaciendo un mural, así que lo ayudamos (en la foto). El guía de esta ocasión tiene un espíritu muy creativo y rapea y dice poemas, él se define como "art educator", una profesión que me gustaría adoptar si no en esta vida, en la próxima. Almorzamos en El paso comida mexicana muy buena que rematamos con un cafecito y churros que están deliciosos. De ahí regresamos caminando al museo, hacemos el tour, en la exposición temporal hay muchas obras que han estado en la calle, grafitis, instalaciones, muy interesante. De ahí compramos algunas cosillas (inevitable) y volvemos por el parque caminando, pasamos por el reservorio y seguimos la viada. Nos despedimos de Nadia y con Rossy vamos a casa para mandar algunos mails pendientes de la revista. Llega Reid a casa, así que salimos a tomar una cervecita, de ahí paso al Fairway por algunas compras mínimas y así se acaba mi día y una semana verdaderamente intensa y muy agobiante.

domingo, 10 de abril de 2011

El Museo del Barrio


El lunes Rossy se levanta temprano para dar su clase, así que yo me pongo a ponerme al día en el mail mientras tanto y a hacer mi columna. Tomamos licuado y luego café con tostadas. Después de vestidas y emperifolladas, nos vamos a pasear por el malecón, está muy bonito y aunque dicen que lloverá al final sale sol y hace calor, así que volvemos con la ropa de abrigo en la mano. De ahí nos vamos para la universidad, recojo lo de la clase de inglés, scaneo mi DNI y también imprimo las lecturas, almorzamos sushi en el Whole Foods y de ahí nos vamos a casa para trabajar. Me quedo el resto del día en casa trabajando y me acuesto temprano que estoy cansada. El martes voy temprano a mi clase de español, luego le mando a Samuel, que es el profesor que ahora se encarga de mi alumno problemático, las notas del susodicho. Termino de leer para Mariela, me encuentro con Rossy para un cafecito y nos coge un poco de lluvia. El miércoles voy a clase de español, me pongo a terminar mis lecturas, a la hora de almuerzo vamos con Claudia y con Rossy a un nuevo restaurante de comida tailandesa, conversamos del encuentro feminista al que queremos ir. De ahí me encuentro con Samuel para conversar del alumno problemático. Vamos por un cafecito y seguimos trabajando hasta la hora de la clase de Antonio Muñoz Molina. A la salida nos vamos un ratito al jazz, pero solo nos quedamos a oír a la primera cantante que me carga con insistir tanto con la propina, aunque le compramos su disco y todo. A las diez ya nos vamos que estamos agotadas. Primero unos días frenéticos pero cuando tengo un descansito me da un bajón de adrenalina que me lleva a la depresión. El jueves me voy a la piscina en la mañana, regreso a casa, paso por fruta y desayuno tarde. Odio el queso que compré en el súper y las tortillas que son integrales pero saben dulce. Voy a la universidad en la tarde temprano para recoger los exámenes, veo un ratito a Stalin, el día está soleado y nos quedamos paseando por el Washington Square, tocan piano en la plaza. Voy a la presentación organizada por Elvira Lindo y Antonio Muñoz Molina en el King, llevan a personas migrantes a contar su historia de cómo llegaron a Nueva York. Es muy emotivo y muy divertido y lo disfruto mucho. Vemos a un señora colombiana que limpia casas, a un banquero, a un portero ecuatoriano y a la directora de la cámara de comercio que nació en Kenia, de ahí vivió en Sevilla y finalmente radica en Nueva York. Todos los testimonios son fabulosos. Marguerite también va y lo disfruta mucho. ¡Hablo con Elvira y le pido el nuevo Manolito! Es una mujer guapísima, simpática, alegre, inteligente, realmente Antonio se ganó la lotería con ella (y seguro que viceversa). De ahí regreso a casa al sobre. El viernes voy a la clase de español temprano a tomar examen, regreso a mi oficina a corregir, acabo de corregir pero no llego a pasar las notas. Como algo ligero pero luego en el cuarto piso sobra pizza y nos regalan y yo no le puedo decir que no. Voy a la clase de flamenco con Mariana que me gusta mucho. Regresamos para el diálogo con Luisa Valenzuela que sale muy bien, pero me siento agotada. Comemos algo con Rossy y de ahí vamos a Mac Nally a la presentación de un libro, resulta que aparece uno de los integrantes del grupo de Los Fabulosos Cadillacs. Nos quedamos un rato comprando libros y de ahí cada una a su casa. El sábado me levanto temprano, desayuno, hablo con mi mamá y voy caminando hasta el Museo del Barrio donde me encuentro con una amiga de Oli que se llama Angela. Me pierdo y llego a un museo que no es, pero al final llego al correcto. Hacemos un tour por el Spanish Harlem que es muy bonito y tiene muchos restaurantes y lugares comunales y murales por todos lados. De ahí regresamos a ver el museo, antes comemos algo ligero, me tomo una sopita de quinua cuyo letrero dice "Ecuador, Bolivia" pero omiten el importantísimo "Perú" de procedencia. El museo me gusta mucho y sobre todo la exposición de Luis Camnitzer (en la foto) que juega con la palabra y el enunciado de "esto no es una pipa" de Magritte, pero desde su apuesta personal. De ahí damos una vuelta y almorzamos en un restaurante de comida árabe llamado Moustache, el que atiende es colombiano, muy simpático. Con Angela hacemos buenas migas al instante y tenemos una linda conversación con un solecito delicioso que nos acompaña. De ahí regreso a casa caminando, así que llego agotada. Dejo apenas las cosas que compré en el museo (las tiendas de museo son mi perdición) y voy a verme con Rossy para ir al tango. Llegamos al lugar y ya está Mariana esperándonos. Tomamos la clase de principiantes, pero el profe no es muy bueno, no explica muy bien y luego no corrige. Lo que me molesta es que el hombre es el que guía todo, así que si te toca una buena pareja bien pero sino mala suerte. No quiero tomar la segunda clase y nos quedamos conversando pero de ahí se la pasan poniendo tango toda la noche y no me da para tanto. Mariana se va y yo me quedo pero un poco aburrida porque algunos hombres se ponen de malas si no sabes, así que prefiero no hacerlo. Pero al final un viejito colombiano que tampoco sabe mucho y no se hace paltas me saca y ahí la pasamos bien conversando. Se llama Ricardo y es psiquiatra. ¡Me persiguen los colombianos! Finalmente ya nos vamos que es más de las doce de la noche. Llego a casa agotada y con la preocupación de que el domingo mi querido Perú tiene que elegir nuevo presidente. ¡Fuerza Perú!

lunes, 6 de diciembre de 2010

Aprovechando la ciudad


El lunes me levanté temprano, estuve trabajando en la mañana en casa. En la tarde salí para pagar el teléfono y pasar por internet en la universidad. Salí huyendo porque en casa empezaron a picar el piso de la cocina porque hay una fuga de agua, así que estaban martillando y con la sierra y era una bulla insoportable. Comí rápido y me fui. Me escribió Mariela para invitarme a asistir a su clase de escritura creativa en el pre grado. Tenía que mandar un cuento corto para que lo comentaran en clase, el único que tenía a la mano era "Poema del manicomio", así que ese mandé. También tenía que asistir a la clase de Lila pero más tarde. El martes fue un día largo por eso. Me preparé mi comida temprano y me fui a la universidad. En la clase de Mariela me fue muy bien, el grupo era de puras chicas, como nueve chicas muy inteligentes que hicieron preguntas e interpretaciones bastante buenas. De ahí almorcé, hablé un rato con Ana que al fin pude ubicar y me fui para la clase de Lila. El grupo no era tan homogéneo como el anterior, pero igual estuvo muy interesante la discusión, sobre todo por una alumna que estaba realmente emocionada con los cuentos, eso me dio mucho gusto, al final le regalé el libro que yo llevaba.
Al salir tomé café con Rosa un rato y me metí a clase de Sergio e inmediatamente después a clase de Diamela. Las críticas fueron duras, pero pues sólo queda ponerse a trabajar. El miércoles antes de irme a la matrícula me dijo el hijo de Marguerite que ya había arreglado el internet, así que ya podía conectarme de aquí de casa, sólo que de mi cuarto la señal no es muy buena, pero al menos en el resto de la casa sí es posible. Me fui muy contenta, me inscribí en dos cursos, uno de poesía y otro estilo seminario literario. Estuve en la biblioteca avanzando con las lecturas de la siguiente semana y de ahí fui a ver a Diamela. Profundizó más en las críticas y sí me sentí desanimada pero sé que sus comentarios son para mejorar. Sólo que tengo que empezar todo de nuevo.
El jueves me quedé en casa y aproveché de hacer las compras que me habían encargado. Así que estuve todo el día en eso. Tuve que ir a devolver algo en la tarde, lo cual fue un gran sacrificio porque de verdad que el frío ahora sí está intenso. Literalmente te congelas. En la tarde me puse a trabajar y pues así se pasó el día. El viernes en la mañana avancé con algunos pendientes, acabé mis lecturas y leí la novela o memorias de Carmen Ollé Retrato de mujer sin familia ante una copa. Pero como habla de Lima me dio mucha nostalgia. Me fui a encontrar con Manuel para nuestras charlas semanales, de ahí nos juntamos con Sergio para ver la película de Tati, Play Game que me gustó mucho. Al salir como era cumple de Mariana nos fuimos a un restaurante, caminamos un montón y yo estaba congelada, terminamos en un restaurante ucraniano. No pude comer porque estaba mal del estómago. El sábado me fui temprano a ver a Alicia y le compré una pequeña reproducción. Hacía mucho frío y no me quedé mucho rato, es realmente bien valiente vender en la calle. Regresé a casa con inspiración y inicié una nueva novela. Entre eso y haber acabado el libro de Ollé me sentí mucho mejor. Fui al cine a ver Black Swan pero por un problema no se pudo, el meetup resultó no ser tan eficiente ni barato como yo pensaba. Así que al final vimos Fair Game que también estuvo bien. Pero acabando me fui a casa porque me sentía mal, me dio pena porque se juntaron Stalin, Katia, Alireza y Paul y yo no pude ir. El domingo hice ayuno de manzana. Me fui temprano para dejar un encargo donde Mikaela que viaja a Lima el martes. De ahí me fui al Museo de Brooklyn. Vi la exposición de las artistas del pop art y también la de un pintor que hace collage, Fred Tomaselli (en la imagen), que es norteamericano y es fabuloso. Encontré algunos buenos regalos en la tienda. Llegaron Stalin y Katia tarde y pues vieron todo volando porque teníamos que salir para el teatro, ¡en queens! Llegamos a las justas, de verdad que las rutas son un poco engorrosas porque no hay caminos rectos para muchos destinos y uno debe volver y de ahí nuevamente tomar la dirección adecuada y se pierde mucho tiempo en los intercambios, además de que los metros son lentos y se demoran una eternidad, y con el frío que hace, es terrible. El teatro era pequeñino, nos recibieron con mariachis. Fuente Ovejuna: Ciudad Juárez era la obra y me gustó mucho, trata el tema de los asesinatos en la frontera que no han sido resueltos, pensé que era más conocido ese hecho aquí pero me di cuenta que no, así que es muy necesario difundirlo. El regreso a casa fue largo y frío. Llegué a casa cansada así que me acosté temprano.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Día de Acción de Gracias



Me reuní en la tarde con mi amigo Manuel para nuestras semanales conversaciones en inglés. Estuve un rato en la computadora de la biblioteca y trabajando. Estaba muy ansiosa porque el martes tenía que llevar mi tercera entrega para el curso de Diamela y ni estaba satisfecha con el nuevo texto y no podía volver al anterior porque estaba simplemente bloqueada con la historia. Así que la ansiedad se apoderó de mí, hasta quería fumarme un cigarrillo, ¡después de 15 años sin fumar! Pero no lo hice. El martes almorcé en casa y me fui a hablar con Sergio sobre el trabajo final, de ahí imprimí las copias para todos en mi clase, así que ya no había más vuelta que darle al asunto. Sin embargo seguía la ansiedad. Tuve clase con Sergio y de ahí con Diamela y las manos me sudaban a chorros. Terminé y seguía todavía muy alterada y angustiada. Esto de ser escritora no es nada fácil. El miércoles estuve en la tarde haciendo mis lecturas, todavía no me sentía del todo bien, así que fui al cine a ver Made in Durkheim, que no sé como la traducirán al castellano. Es la historia de las trabajadoras de la Ford que hicieron una huelga en Inglaterra, la cual luego derivaría en igual pago de salarios para mujeres en todo el mundo (al menos en el papel). Pero con el acento británico me fue dificilísimo entender lo que decían. Snif. El frío estaba mucho más fuerte y en aumento. El jueves era Día de Acción de Gracias. Marguerite y Reid organizaron un desayuno con bagels y café y otras cositas dulces. Vinieron muchos amigos suyos, yo bajé a ver el desfile, pasaron los grandes: (Hello) Kitty, mi ídola (en la foto), (La rana) René, Bob (Esponja), Micky (Mouse). Pero hacía mucho frío y aunque tenía guantes, chalina y calentadores igual me enfrié así que me subí, aunque de arriba no se veía igual. Pasó el desayuno, se fue la gente. Me puse a leer. Luego a las cinco fue la cena, con la familia en pleno y yo. Me gustó mucho la comida, no comí pavo, pero sí el puré de papa, de camote, la ensalada de vainitas con champiñones, la salsa de arándanos y las colecitas, aunque estas me gustaron las menos. De ahí vino el pastel de calabaza que estuvo muy rico. Pero nos pasamos luego arreglando y guardando la comida porque sobró un montón, con lo que sumado a lo de la mañana, pues hizo colapsar a la refri. Brad, el hijo de Marguerite, nos enseñó sus fotos en África, fabulosas, tiene unas de unos gorilas, casi los está rosando, es impresionante.
El viernes fui a ver a Gabriela en la mañana, la ayudé con varias cosas, comimos juntas y de ahí me regresé porque se suponía que iba a llover, pero el cielo se aclaró y estuvo bonito. Me dio gusto verla animada y más tranquila. Acabé de leer La balada del café triste y empecé otra novela mayor, El corazón es un cazador solitario, también de Carson McCullers. Las primeras páginas no fueron muy difíciles pero poco a poco se está haciendo más compleja. También empecé a leer un libro sobre la exposición Global Feminism que se realizó en el Brooklyn Museum. Y pues escribir y ponerme al día en otras cosas y textos.
El sábado me fui en la mañana a hacer algunas compras y encargos que me habían hecho. Pero hacía un frío horrible, era el viento que se te metía hasta por los tímpanos. Así que hice lo que tenía que hacer y con las mismas me volví. Pero ya luego salí a almorzar con Stalin y fuimos al cine a ver la última película de Chabrol, El detective Bellamy, protagonizada por Gérard Depardieu que está gordísimo. Era con subtítulos pero aún así siento que me costó seguir el inglés, pero creo que entendí la mayor parte. El domingo ya tenía resuelto ir al Museo Guggenheim a ver la exposición Caos y Clasisismo, que acababa en enero, cuando yo ya no estaría. Felizmente que Stalin se quedó en Nueva York y fuimos juntos. Como se demoró en llegar estuve hablando un ratote con Rocío al teléfono. Caminamos por el Central Park, lo cual no sé si fue tan buena idea porque hacía un frío horrible y me enfrié un montón, pero igual estuvo bonito, encontré la estatua de Alicia en el país de las maravillas de casualidad. El museo es bonito, pero caro. Lo más representativo es su forma en espiral (en la foto). La exposición estuvo excelente la primera mitad y regular la segunda. Pero lo mejor fue una colección de Kandinskys que tienen que sí estuvo fabulosa y también otras secciones de su colección permanente que estaban muy buenas, con algunas obras conocidas y otras desconocidas. De regreso, después de comer me fui a hacer las compras al súper, solo una parte porque no me alcanzaban las manos. Ojalá que la semana no esté tan fría como han anunciado. Hablé también con Inés un ratote al teléfono y con mi mamá y pues ya me fui a dormir.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Mi primera salida al museo



El viernes estuve en casa lavando y haciendo varias cosas cotidianas estresantes, como tratando de arreglar el internet inalámbrico, que no conseguí. Además usé por primera vez la secadora. Felizmente vino Chloe, preparé guisito de vainitas y almorzamos juntas. De ahí me fui a hacer algo de compras y después me fui a la universidad. Estuve en la biblioteca y en la noche fui a la reunión de estudiantes graduados que organizó la universidad. Hubo bastante comida muy rica y vino, así que estuvo mostro, de paso sirvió para conocer personas de otros países, en la universidad están muy interesados en que todos se conozcan. El sábado me levanté temprano y me fui al Museo de Brooklyn. Fui porque había una exposición de Andy Warhol que se acababa el 12 de setiembre. La exposición me gustó, era sobre la última década de su obra, así que no está lo más famoso, que por cierto lo vi una vez en el CC de Católica en Lima. Aquí está su onda más abstracta y sus últimos cuadros, unos autoretratos, la serie de la última cena y otros experimentos. Como estaba ahí aproveché de ver todo el museo, hay muchas piezas de África muy lindas, también de China, de Asia, de India, de Egipto, hasta un sarcófago, parte de muros, de paredes, de frescos, tienen de todo ahí. Claro que de América Latina, otra gran civilización, no hay nada, sólo unos cuadros de la escuela cuzqueña. También tienen piezas de arte moderno y había una sala de arte de mujeres y estaba una exposición de Kiki Smith muy interesante. Pero lo más fabuloso fue encontrar ahí ¡The dinner party! de Judy Chicago que es una famosa instalación de esta artista feminista que recupera a las grandes mujeres de la historia (en la foto el sitio de honor de Emily Dickinson). La vi como dos veces, me encantó y parece que ahora está de manera permanente en el museo. Y pues de ahí hay varias otras cosas bonitas, estuve ahí cinco horas. Luego encontré en la tienda del museo un libro de Linda Nichols sobre arte feminista que estaba de oferta a US$10 y era un tomo inmenso a todo color, papel cuché como de doscientas páginas, así que no pude resistirme. En fin, la pasé muy bien, como cinco horas ahí dentro. Así que salí agotada y no había metro de regreso, así que tomé otro que me llevó a la línea que necesitaba pero entonces es de pronto cambió a express, todo un rollo, pero llegué sana y salva a casa.