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viernes, 20 de diciembre de 2013

De vuelta en casa

Empezó la locura de fin de año. Tuvimos unos días sin clases a razón de Thanksgiving Day, lo cual nos vino muy bien para adelantar lecturas y en algunos casos avanzar con los trabajos finales. Estuvo por New Orleans de paso Fernando, antes de volver a enrumbar hacia Lima. Una profesora de la universidad, Marilyn nos invitó a su casa, también lo hizo mi profesora de portugués y además mi profesora de inglés, pero yo fui con Marilyn porque ahí nos juntamos con mis otros compañeros. Un día antes nos juntamos en casa de Fernando y Natalia a tocar guitarra y cantar, con Esteban y Ximena que se iban de regreso a Chile. La pasamos súper bien. Finalmente oímos las primeras notas de esa viola tan querida.
Pude ir a Frenchmen, vi varios de los bares de jazz, me gustó sobre todo The Spotted Cat y Apple Barrel. Y hasta hay un lugar para bailar música latina. En mi clase de portugués tuvimos un debate entre vegetarianos y amantes de la carne, en el que cree que salimos muy bien parados (nosotros los vegetarianos). Llegó la última semana de clases y fuimos a cenar con Idelber a un restaurante de comida etíope, que estuvo muy bueno, se come con la mano. Tienen como una suerte de tortillas grandotas (enrolladas como servilletas de tela) y con eso coges el guiso para llevártelo a la boca.  Luego fue la despedida con Antonio, nos fuimos a tomar unas cervezas a Frescos con pizza incluida. Y con Yuri también tomamos unas cervezas, fue el día que murió Mandela, así que mínimo debíamos una cerveza en su honor.
En el departamento hubo un compartir por el cierre de año pero no pude ir. No me daba el tiempo para cocinar porque ese día tenía mi última clase de portugués en la mañana, así que no iba a ir con las manos vacías. Más bien asistí a la presentación que hizo Alina sobre su investigación. En arqueología lo que hacen es que organizan presentaciones a la hora del almuerzo, así que todos van con su almuerzo y mientras comen alguien presenta. Lo cual parece muy inteligente. Sólo que yo no llevé mi almuerzo, luego regresé a casa a comer. Luego de eso todo lo que quedaba en mi horizonte eran los trabajos finales. Así que eso estuve haciendo. Sólo paré para ir a la piscina un par de veces y para salir a almorzar con Alina, con Kyle y con Adam en distintas oportunidades.
Entregué primero mi trabajo sobre Claudia Hernández. Luego tuvimos el examen en el aula que nos tomó Antonio. Estudié con Rachel y Melissa unos días antes, nos juntamos a repasar los artículos. Y hasta el último día estuve revisando mi trabajo sobre el cuerpo en Borges y la comparación entre Isabel Moncada y Emma Zunz para literatura mexicana. Finalmente envié el de Borges el domingo en la noche y el otro el lunes en la mañana, antes de pedir mi taxi para el aeropuerto. 
El vuelo estuvo bien y pude descansar un poco, aunque tuvimos un retraso como de media hora que en Lima se alargó con el paso por migración y las maletas. Pero llegué sana, salva, cansada pero contenta. Aquí había un clima inmejorable, fresco y soleado (en la foto). He recibido ya dos bonitos regalos, una pulserita de guayruros y un inmenso arreglo floral.
Milagrosamente fui a hacer mi trámite al JNE para que me exoneren de la multa por no votar ni presentarme como miembro de mesa y aunque se tardó, al final el mismo día me dieron mi constancia de exoneración y me pusieron el holograma, así que misión cumplida.
Fui al cine a ver Gravity de Alfonso Cuarón, que me gustó mucho. Luego vi Del lado del corazón, el documental sobre la izquierda peruana que también me gustó y sobre todo me ilustró de un periodo que conocía poco de la historia del Perú. Ahora sé por ejemplo que nací el mismo año que fue el paro nacional.
Para clase, la última novela que leí fue Teoría de las catástrofes de Tryno Maldonado que me gustó pero hacia el final a su vez se me hizo problemática en términos de verosimilitud. En el avión leí Señales que precederán al fin del mundo de Yuri Herrera, muy buena. Y ahora estoy leyendo Evocación, que son las memorias de Aleida March, la esposa del Che Guevara. 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Poboy Festival 2013

Vimos algunas películas para mi clase: Ana y los otros (Argentina, 2006) de Celina Murga y El telón de azúcar (Cuba, 2005) de Camila Guzmán Urzúa. De libros hemos leído El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia de Patricio Prom, Muertos incómodos de Paco Ignacio Taibo II y Subcomandante Marcos, De fronteras de Claudia Hernández.
Bajó mucho la temperatura y justo hubo un evento de conversación con helado, al que igual fui con mi compañera de conversación, Rachel. Felizmente que alcancé a ir al mall para comprar botas, un saco y una casaca deportiva. Así que estrené ambos en la fiesta que hizo la oficina de graduados para todos los graduados de la universidad, en el Generation Hall, que es una discoteca muy grande. Hubo música de Brass Band que no me gustó mucho porque no me sonaba bailable. Pero igual lo pasé muy bien con mis compañeros. Luego nos fuimos a un bar llamado Saint. 
Fui con Silvia al insectario. Fue interesante y espeluznante a la vez, sobre todo el saber que los insectos tiene la mayor diversidad y la mayor biomasa de este planeta, es decir, son los verdaderos dueños de este planeta que equívocamente creemos nuestro. Como estábamos muy cerca nos fuimos al French Quarter, al fin. Almorzamos, luego dimos un paseo y volví a ponerme a trabajar. Nos visitó el escritor Uriel Quesada de Costa Rica y hubo un evento sobre la situación política en Bolivia en la Universidad de Loyola. Me encontré con Lisa para almorzar, lo cual me gustó mucho, cada una llevó su comida. 
Tuvimos un convivio de cierre de clase con Maureen un poco adelantado. Nos invitó cerveza y pizza en The Boot. También ahí celebramos el cumpleaños de Natalia viendo un partido de los Saints, en el que salieron victoriosos. Pero aunque me esforcé y entendí la teoría del juego, al verlo en la práctica sigo perdida. Tuvimos un compartir por el Día de Acción de Gracias, yo preparé quinua. Luego fue la presentación del trabajo en proceso de los estudiantes que ya están prontos a graduarse, así que oímos sus presentaciones, todas muy interesantes. Luego nos reunimos con los otros estudiantes para planificar una conferencia, lo hicimos nuevamente en el Slide, con la mejor pizza de la ciudad y luego con unas cervezas en St. Joe's Bar. Ya estamos volviéndolo un ritual. Y se realizó el festival de poboy, que es una comida típica de la ciudad, que no es más que un sándwich, sólo que aquí lo rellenan con ostras, con camarones, con lagarto, cangrejo, catfish y cosas así. Felizmente yo encontré uno delicioso de tofú. Hubo música en vivo y gratis. Escuché a Pilaseca (from Mexico); Los Po-Boy-Citos (donde toca un ex graduado del Latin American Studies), Flowtribe (en la foto) y Rebirth Brass Band. Y luego de esa múltiple experiencia me sentí más esperanzada porque me gustó mucho sobre todo la música funky, que sí me pareció bailable. Tenían una canción llamada "Shake señora" y otra "Mamacita, estás muy bonita". Se oía muy gracioso. Pero la pasamos muy bien. A pesar de los 8 grados de temperatura soportamos el frío y disfrutamos de la música hasta el zumbar de oídos con Alina, Ximena, Fernando.

domingo, 20 de octubre de 2013

New Orleans Film Festival


Aunque hubiera querido disfrutarlo mucho más, al menos pude ver algunas de las películas que pasaron en Prytania, que es el cine que me queda más cerca, como parte del 24th Annual New Orleans Film Festival. The Pleasures of Being out of Step de David L. Lewis, es un documental sobre Nat Hentoff, uno de los primeros comentaristas de jazz, pero también un líder de opinión de la sociedad norteamericana. Destaca que se muestre lo bueno y lo controversial de su personalidad. Queda claro también que los músicos pasan pero los críticos quedan. Contamos con la presencia del director que respondió algunas preguntas. The Republic of Two de Shaun Kosta, la historia de una pareja, como toda historia de pareja, es feliz y triste, compleja, simple, difícil.  La mejor para mí fue Mandela: Long Walk to Freedom de Justin Chadwick, muy emotiva, muy interesante. Y Le Week-End de Roger Michell, con la espectacular Lindsay Duncan, más allá de los entretelones de la pareja y su necesidad de escapar a las normas sociales, fue bello ver a una mujer madura mostrarse sensual, sexual, erótica, es algo que no se ve muy a menudo y es reconfortante que la belleza no se estanque en la juventud, en lo fácil, sino que encuentre esos otros espacios plenos de vida. Varias de las funciones estuvieron presididas por música jazz en vivo (en la foto).

Aparte de eso, han seguido las lecturas: Mamita Yunai de Carlos Luis Fallas, Los recuerdos del porvenir de Elena Garro (otra vez), los cuentos "Ornella" y "Este-Oeste" de Martín Rejtman, Me llamo Rigoberta Menchú (otra vez). Entregamos ya los primeros reportes para la clase de Borges, sobre algunas lecturas de literatura mexicana y el reporte parcial en el curso de desplazamientos, pero la mayoría de los profesores aún no ha dado notas (nervios). Lo que sí pasé los exámenes de medio semestre de mi clase de portugués con buenas notas y mi profesora nos hizo una comida brasileña, cocinó pan de queso, arroz, frijoles y sopa de camarón, estuvo todo muy rico. Nos reunimos una noche con Esteban y Claudia en su casa, compartimos una bonita velada, también estuvo Alina. Llamé a Mikaela por su cumpleaños, me dio gusto oírla después de tiempo.

Me aventuré a hacer compras en Roberts, que estuvo bien, tiene buenas cosas aunque es pequeñito, igual las compras grandes es mejor en Walmart. Y también pude ir al mall a hacer algunas compras como mi ropa de baño, fui a lo que iba y me salí, pero se puede ir a ver varias cosas, sobre todo ahora que están de descuento por el cambio de temporada. Hizo un poco de viento pero luego volvió el calor, aunque nuevamente parece estar cambiando el clima.

Lo mejor fue ir a visitar los documentos custodiados de la Biblioteca de Literatura Latinoamericana de Tulane, pude ver el Mercurio Peruano y echarle un ojo. También vimos otros documentos muy interesantes. Nos regalaron galletas de chocolate en el camino. Y luego se organizó un picnic al borde del río Mississippi y pudimos oír blues en vivo en el centro de la ciudad. Así que pasamos dos tardes inmejorables. Un descansito después de tanto trabajo. Antes se empezar, el último tramo.

sábado, 27 de abril de 2013

El presente del pasado

En casa compramos una vaquita automática que nos ha dado ya leche de quinua y leche de almendras (ambas deliciosas). Le hemos puesto Clotilde. Me tocó revisión médica en el gimnasio y en todo había mejorado, es decir medidas, peso, disminución de porcentaje de grasa, elasticidad, ¡estrellita para mí!, aunque la verdad no he cumplido siempre de ir las cinco veces por semana, pero lo he intentado. Estuvo de paso fugaz Rosa en Lima, al menos pudimos vernos y conversar un poco. Fui a ver Con-cierto olvido de Yuyachkani, con Gustavo, que estuvo muy buena, muy sentida y de ahí nos fuimos a conversar largo y tendido hasta altas horas de la noche, lo cual disfruté mucho. Retomamos los domingos de tren, con mi tío Pepe y mi mamá. Yo sigo perdiendo, pero disfruto el juego. Me reuní con Rodo y Virginia para darles una mano con Sueños de un bonzo, poemario-incendio de Virginia. Vi a Tabata en acción en su espectáculo de baile y por su cumpleaños nos fuimos al cine a ver Las edades del amor de Giovanni Veronesi, comimos toneladas de canchita, recordando los tiempos de nuestra chiquititud, cuando éramos máquinas devoradoras de canchita. Me encontré con Miguel Det para que me vendiera su novela ilustrada sobre Martín Adán, Conversaciones en la ciudad de cartón, y disfrutamos de un rico lonche en Campos de vida, con café de algarrobo incluido. Y estuve en el ansiado y esperado concierto de Silvio Rodríguez, a quien veo en Lima después de años, ya se le ve el cabello cano a mi querido Silvio, único, total, fabuloso. Fue la presentación del poemario-incendio de Virginia, en el espacio CompArte, aquí en Magdalena, en una azotea frente al mar, lo que me ha dado muchas ideas de qué hacer en mi propio edificio. El incendio-performance fue ocasión de un grato reencuentro con compañeros y compañeras sanmarquinos. Inicié el Seminario Género, poder e intersecciones de violencia: de lo global a lo local impartido por Cristina Alcalde, el cual está muy interesante. Y estuve en el homenaje que le hicieron en San marcos (foto) a Carlitos, por cumplirse un año de su sensible fallecimiento. Nuevamente fue motivo para un reencuentro con mi alma mater y con compañeros de aulas que no veía hace tiempo.
Siguiendo con la lectura de amigos y amigas conocidos en mi paso por Nueva York, leí Apenas Marta de Lorea Canales, Standby de Alina Reyes, Lima y limón de Antonio Jiménez Morato y ahora estoy en la mitad de Criaturas abisales de Marina Perezagua. Todos excelentes.

miércoles, 10 de abril de 2013

Tanaka

El 17 de marzo fui personera en cuatro mesas en un colegio en San Miguel, estuve hasta la noche en el conteo. En todas ellas ganó el NO y al menos por un momento todo fue felicidad, hasta que ciertos vistos de una jugada política que no habíamos avizorado se hicieron claros cuando la mayoría de los regidores terminaban revocados.
Pero la vida siguió su curso. Fui al cine a ver Cloud Atlas de Tom Tykwer (Lola corre Lola), Andy Wachowski y Lana Wachowski, los realizadores de la trilogía Matrix. El trailer mostraba una suerte de épica universal que pudo haber sido un fiasco pero la verdad me gustó bastante. Luego me enteré de que uno de los hermanos Wachowski era transexual, antes Larry ahora Lana, así que me dio mucho más gusto haber ido a ver el film.
Llevé un taller de documentales con Javier Corcuera auspiciado por la Municipalidad Metropolitana de Lima que disfruté mucho e hice una nota al respecto. Ganó Perú a Chile y tuvimos una linda noche de peña en el Centro Cultural Breña con amigos queridos. Vi también El limpiador de Adrián Saba, pero nos pareció excesivamente larga, con diálogos y escenas demasiado obvios.
En Semana Santa mi mamá me convenció para ir a Tanaka, Arequipa, donde una prima suya tiene casa. Es una playa muy grande caracterizada por sus pozas de agua fría. En efecto el agua estuvo heladísima pero después del primer baño que casi te para el corazón, se podía disfrutar a gusto. Ayudaba a eso un sol avasallador, contrarrestado por unos vientos fuertes. Comí pejerrey de la zona que es grandote, no como el de Lima y otros pescados muy ricos. Así que pude acabar de leer In The Time of The Butterflies de Julia Álvarez y también me leí Cambios de Mo Yan. Me quedé con ganas de leer una novela suya, pero no tengo, así que debo dejarlo pendiente. Disfruté del mar, del sol, de unos días de descanso con mi mamá y Zoila. Jugamos burako pero perdí contra las dos maestras del juego.
Al volver a Lima me corté el pelo. Asistí al conservatorio Empoderadas, sobre mujeres artistas y activistas que proponen nuevos escenarios y reflexiones desde el arte, en el que participaron Natalia Iguiñiz, Karen Bernedo, Adriana Tomatis, Melissa Ghezzi, Natalia Pilo-Pais y Susana Torres. Todas estuvieron muy interesantes, contaron sobre trabajos que habían hecho antes y lo más curioso es que entre ellas no se conocían así que fue pretexto para verse, hablarse y entrar en contacto. Empecé a asistir a la Muestra de Cine Independiente Peruano en la ex filmoteca, hoy reducida a su quinta parte. De todas formas fue bonito volver a ver cine en el Museo de Arte, el que disfruté mucho, así como la conversación con la directora Tilsa Otta. Fui sola a estas actividades porque no siempre hay alguien con tiempo o dispuesto a acompañarme. Al inicio me es duro ir yo sola a cualquier lugar pero es el precio necesario por no dejar las cosas que me gustan. Al menos el ir sola a la filmoteca no me es tan extraño, hace mucho que lo adopté como una estrategia de sobrevivencia. También fui a ver la exposición Bendita eres de Melissa Ghezzi y Sandra Silva, que han hecho en conjunto un poemario en cómic que está súper chévere, en la sala de arte de Euroidiomas que al parecer se perfila como un interesante espacio de difusión artística.
He visitado a mi papá y mis hermanos. Estoy haciendo un informe de derechos humanos para Runa que ya va teniendo forma. Sigo colaborando Con la A en donde acaba de aparecer el número dedicado al cine que yo coordiné junto con Montse Cano, titulado Otra mirada, otra imagen: mujeres tras la cámara.
Estoy leyendo a Lina Meruane que es una excelente escritora chilena, he leído Las infantas y Sangre en el ojo, que recomiendo ampliamente. Lina fue mi profesora en el MFA de escritura creativa en la Universidad de Nueva York. También fui a Gamarra y a una charla en Brahma Kumaris sobre el ego y las emociones. Visité a Rocío, a Rodo, a Hipólito, que así no más no se dejan ver. Me vi con Lunia y Mauricio. Estuvo de paso mi tía Mercedes que vino de Suiza y  tuve la oportunidad de compartir con ella un rico café de algarrobo en Campos de Vida.
Sigo yendo al gimnasio en las mañanas y trato de pasarla tranquila, comiendo saludable, yendo al mercado cada semana y buscando recuperar el ánimo y la alegría de vivir.

sábado, 16 de marzo de 2013

Encuentro con la cultura y la ciudad

¿Qué he hecho en este mes? Reencontrarme con la ciudad, con mis amigos y disfrutar de la oferta cultural que se vive en mi ciudad bella que cada día mejora un poco más. No será Nueva York, no será el DF pero tenemos una riqueza tan grande, tan intensa, que cada vez me siento más cómoda y más contenta en mi tierra o debería decir, en mi mar, en mi agua porque esta ciudad es pura humedad, pura brisa, puros peces volando, como yo.
Empecé a trabajar en Runa, a concluir cosas pendientes ahí y retomar lo avanzado. Fue motivo para entrevistar a Inti sobre su cambio de nombre. Reinicié el gimnasio, estoy haciendo spinning y cardio.
Fui al cine a ver Django de Tarantino que me gustó mucho, fue terrible realmente la esclavitud que sufrieron los afrodescendientes y es claro en esa película que toda la riqueza norteamericana se consolidó sobre la base de la muerte, la explotación y el sufrimiento de un pueblo, que aún hoy sigue pagando esa brecha. Realmente hay una gran deuda simbólica y real con ellos, al igual que aquí en el Perú la hay también con los afrodescendientes, pero en nuestro caso mucho mayor deuda con los indígenas. También fui a ver Amour de Michael Haneke que me parece una gran obra pero que por alguna razón no logró conmoverme, quizá por la distancia y la frialdad con que los franceses se tratan en momentos tan cruciales de su vida. Por invitación a mi mamá vimos Sonny Boy de  Maria Peters, que trata el tema del holocausto, un tema también terrible, pero en este caso se enfocaba en una mujer rebelde y un hombre negro, así que se juntaban todavía mayores discriminaciones.
Participé en el Segundo Coloquio Internacional de Escrituras Sáficas con una ponencia sobre Doris Moromisato (Perú) y Silvia Tomasa Rivera (México), lo iba a hacer a través de una videoconferencia pero no se logró la conexión y leyeron la ponencia por mí allá en México.
Pude ver a nuestro excelso director de orquesta Abraham Padilla en acción con la Orquesta Sinfónica Nacional, en un bello homenaje al compositor peruano Armando Guevara Ochoa (recientemente fallecido), con el ensamble de piedras creado por Abraham y ejecutado por los músicos de la banda de la Fuerza Aérea del Perú, mezclado a la música clásica y al ritmo peruano, fue simplemente maravilloso. Aunque esto ya lo saben por mi nota sobre el evento.
Asistí a un curso de cocina natural en Campos de Vida, que estuvo fabuloso, prepararon Tiradito con alcachofa, Ceviche de chocho con verduras crujientes, Ceviche de champiñones al olivo, Aspic de tomate y vegetales. Todo muy rico. También asistí a la conferencia del Dr. Nimer sobre la energía. Y en resumen dijo que el 80% nos llega a través de los alimentos, el otro 20% es nuestra actitud: alegría, tranquilidad,  pensamiento positivo.
He visitado a mi familia, a mi abuelita, a mi papá y mis hermanos. Estuve en el cumpleaños de la nieta de mi tío Peruco, Viana; vi a mi tía Teresa que me leyó las cartas; a mis tíos Roberto y Blanca (en la foto) que vinieron a almorzar en casa con mi tía Mercedes.  También me he encontrado con mi amiga Melina que ahora está en Lima, nos juntamos a hablar de su guión de cine. Me reuní con Lunia para hablar de su estancia en Nueva Orleans y con José Carlos para hacer un intercambio de libros. Estuve en el cumpleaños de mi amigo Gustavo, donde también vi a Gaby y a Jesús, a Dafne y a Diana. Con Rodo y Virginia pasamos una linda noche de jazz en la Plaza Francia, un proyecto de la Municipalidad de Lima para democratizar la cultura, así que luego de oír música gratis y al amparo del viento veraniego, nos fuimos al Munich al que no iba hace tiempo y luego al Olvídate Bar, de una amiga de Virginia, también sanmarquina, donde comimos riquísimos quesos andinos y tomamos chilcanitos exóticos, en un ambiente acogedor y con música insuperable. Me encantó estar en el centro, verlo recuperado, cada día mejor, cada día más propio, más amable. Sin duda, el corazón de Lima sigue latiendo entre el Jirón de la Unión, la Plaza San Martín y alrededores. También me encontré con Luz y de casualidad en esa salida nos topamos con Claudia Peralta, así que se hizo una velada muy bonita y muy larga que no esperábamos.
A Tabata la vi el 8 de marzo, recordando nuestros días de infancia en Canto a la Vida en el Campo de Marte. Estuvimos en la marcha por el NO es NO y conversamos a gusto, rodeadas de mujeres fuertes, luchadoras, inspiradoras. Participé en el Homenaje a las poetas Carmen Ollé y a Rosina Valcárcel en el Centro Cultural de España invitada por Yolanda Prada. Fue un homenaje conmovedor y fue interesante estar cerca de ellas, oírlas, compartir a su lado. Fue además oportunidad para ver a Yolanda Westphalen con quien conversamos de literatura, una charla muy estimulante, quedamos en seguir en comunicación. También fue ocasión para conocer a escritoras peruanas como Karina Pacheco, Yeniva Fernández y Melissa Ghezzi. Con las dos primeras nos juntamos a tomar un café y se nos unió Alina Gadea. Me ha emocionado mucho la posibilidad de departir y aprender de excelentes escritoras contemporáneas de mi país y más aún poder trabar una amistad.
De manera virtual he seguido comunicada con Gaby, con Cynthia, con Oli, con las que hablo al skype y con todas mis demás amigas con las que me escribo por correo, al ritmo en que me responden.  Con mi tío Pepe y mi mamá hemos inaugurado los domingos de tren, así que jugamos dominó cubano al atardecer.
Finalmente ayer fui a ver la obra de teatro Confesiones de Ana Correa en Yuyachkani y me fascinó, la propuesta de conectar la vida y el arte, hacerlos dialogar de una manera sensible y comprometida, fue realmente muy bonito. Y para mayor satisfacción me encontré con una compañera de la universidad que me saludó con mucho cariño y me contó que me lee mucho, lo cual es siempre un halago y un incentivo para seguir, a pesar de las dudas, las dificultades y el desaliento que a veces me persigue.
Leí el libro de memorias de Dedé Mirabal, Vivas en su jardín, sobre la vida de sus hermanas, que me encantó y del que saqué una nota. Siguiendo con ese tema empecé a leer In the Time of Butterflies de Julia Álvarez pero se vio interrumpido por el libro de Hernando Carpio Montoya, regalado por José Carlos, En el horizonte, que es una historia novelada de la vida de nuestro mayor y más excelso héroe de la república, Miguel Grau. Me gustó mucho, me dio cólera recordar las injusticias de la guerra del pacífico, pero también emoción saber más de uno de los caballeros más íntegros que ha tenido nuestra patria, que como a la mayoría de las personas con convicciones y honor, mandó al matadero. Lecciones que debemos aprender si queremos que las cosas cambien en este país.
Así que estoy contenta, con el corazón cargado para entregarle a esta ciudad lo mejor de mí mañana en un proceso electoral de dudosa reputación pero del que esperemos salir fortalecidos.

jueves, 3 de enero de 2013

Oaxaca de Juárez

Pasada navidad regresé al df a recoger a Rodo del aeropuerto. Me llevé para leer el libro de Cesar Aira Yo era una niña de siete años y me lo acabé. Tuve suerte porque aunque había una fila de autos de 15 kilómetros por la construcción del estadio de Puebla, el chofer fue advertido a tiempo y tomó una ruta alterna que nos retrasó una hora pero nos hizo llegar sanos y salvos. Dejamos las cosas en casa de Inés y nos fuimos al Walmart a hacer compras, tomamos unas cervecitas y al sobre. Al día siguiente salimos hacia el centro, el zócalo estaba ocupado con la pista de hielo así que no fue tan impresionante la salida desde el metro como me pasó a mí la primera vez que llegué a México (hace siete años atrás), pero igual le gustó a Rodo. Fuimos a Palacio Nacional a ver los murales y una exposición del acervo de la Secretaría de Hacienda que nos gustó mucho, luego pasamos a la Catedral, al Museo del Diseño que tenía una exposición de un concurso de plata, almorzamos en el Salón Corona, seguimos camino hacia el Sears frente a Bellas Artes por un café pero todo estaba lleno, lo mismo ocurrió en el Sanborn de los Azulejos, así que decidimos tomar el metrobus hacia casa de Oli, ahí tomamos el café y de paso la visitamos un ratito. Regresamos a casa por las cosas y nos fuimos a Taxqueña. Casi nos morimos de frío en el bus (Rodo ha rebautizado el gl como el gélido). Al llegar a Oaxaca el viernes desayunamos y nos fuimos al centro, estuvimos en el Llano, en el museo de Santo Domingo, almorzamos en Casa de la Abuela con Kazt, Tatiana, Nina y mi tía Martha. Tomamos el cafecito en San Pablo y luego nos fuimos a ver la catedral y anduvimos por el andador turístico hacia el Hub a rentar nuestra bici para pasear en la noche. Las estuvimos probando y me sentía insegura pero luego de un buen rato que empezó el recorrido ya me sentí tranquila, aunque me gustaba que habían muchos niños en el recorrido, a la vez se metían un poco imprudentemente y temía que me hicieran caer y eso pasó, solo fue un golpe pero fue fuerte. Regresamos a casa muy cansados pero nos gustó mucho. El sábado fuimos al mercado de las artesanías y luego al mercado 20 de Noviembre y Juárez, compré algunas blusas y otras cosas, lo mismo Rodo una guayabera y regalitos. Nos encontramos con mi tía para comer en el Zócalo, ahí reservamos nuestra noche de año nuevo en el Terranova. Tomamos el café en la Brújula y ahí se nos unieron Juanita y Beto. De ahí fuimos a la casa de las artesanías y luego al Txaraparta que es un bar muy lindo. El domingo teníamos el tour al Tule, Teotilán del Valle donde Rodo se compró un tapete con el motivo del árbol de la vida, luego a Hierve el Agua que nunca había visitado antes y me gustó mucho (en la foto), lo malo es que el camino tiene muchas vueltas y me mareé horrible, aunque yo suelo ser muy fuerte para esas cosas. Volvimos para comer (nuevamente el camino estuvo infame), de ahí pasamos a Mitla y finalmente a la destilería de mezcal. En la noche jugamos tren con mi tía Martha y tomamos todo lo que había en casa (sangría, ponche). El 31 nos fuimos al tour de Monte Alban, primero ese centro arqueológico, luego Cuilapan de Guerrero, almuerzo, Arrazola y San Bartolo Coyotepec. Rodo compró varias cosas también. Llegamos tardecito justo para bañarnos y volver a salir hacia el zócalo. La cena y los fuegos artificiales estuvieron chéveres, así que la pasamos bien. Todo el primero nos la pasamos vegetando en casa, jugamos tren otra vez. El martes bajamos al centro para ir a la iglesia de Santo Domingo, al Museo de los textiles oaxaqueños que tenía una exposición de zancos (pero bien poco de textiles), almorzamos en la Biznaga (delicioso) y luego fuimos al café en el Arábica, ahí nos encontramos otra vez con Beto y Juanita, de ahí dimos una vuelta y regresamos a casa a jugar tren. El miércoles nos fuimos tarde, luego de haber dejado maletas hechas, fuimos a San Pablo, luego al mercado de artesanías, a comer tlayudas y torta de amarillo, pasamos por el mercado por un tejate y otras cosas ricas para llevar como poleo y cacahuates. Fuimos a la Basílica de la Soledad y a la Casa Juárez, volvimos al andador turístico para la despedida y volvimos a casa antes de partir al df.

martes, 25 de diciembre de 2012

Diciembre

El mes se pasó tranquilo, celebramos el cumpleaños de mi tía Martha en el 100% Natural con una sangría deliciosa y unos piqueos (botanas) de humus y de jocoque que me gustaron mucho. Nos estuvimos engriendo varios días, comiendo rico sobre todo. Luego fuimos a ver la película del Hobbit que estuvo muy bien, me hizo acordar varias cosas de El señor de los anillos, aunque fueron más las que me di cuenta que había olvidado.  En el Hub vi Elefante blanco que me deprimió bastante, pero es interesante saber de los pueblos jóvenes en Buenos Aires, sobre los que yo no había oído hablar. Se encendió la alarma de temblor cuando estaba en la película pero nunca hubo ningún movimiento telúrico, fue extraño. También estuvimos en la posada del Hub que estuvo muy divertida y hubieron muchas cosas ricas, nosotras preparamos el ponche, que también nos quedó deli. Finalmente mi tía pudo retomar la natación así que estuve acompañándola, una vez nos tocó el agua helada, pero luego ha estado temperada y rica, aunque el clima más bien se ha enfriado bastante y ha hecho difícil encontrar el entusiasmo para entrar a nadar (e incluso a bañarse). La casa ya quedó mejor, ya vinieron a limpiar dos veces, ya se arregló lo del gas y lo del agua, así que todo está más ordenado y mejor. Una noticia triste fue que falleció Mercedes Barquet, me apenó mucho porque tuve la suerte de conocerla cuando estudié en el Colmex y siempre fue una persona muy amable, aunque con nuestro grupo en general creo que hubieron varias diferencias. A veces creo que uno nunca le da a las personas su justa medida, no importa que pasen de lado o de frente por nuestras vidas, siempre hay algo que es enriquecido, aprendido por los otros y que pasamos por alto. Supe que estaba ya muy mal de cáncer así que espero que esta partida haya sido por su tranquilidad y paz. Llegó la noche previa a Navidad que es Noche de rábanos, ese día se presentan en el zócalo esculturas en rábanos (en la foto), también en flores siemprevivas y en la hoja del choclo (la panca). Estaba muy emocionada por verlo y la verdad que es muy lindo. Vimos a Toni y Gaby un par de veces y vinieron a pasar navidad con nosotras en casa. Lucía llegó también a Oaxaca así que nos fuimos de paseo con ella, su mamá, una amiga de ella y Margo Glantz que estaba también por ahí con su hija. Nos fuimos a la casa de la cultura de San Agustín Etla, también llamada Casa Toledo. Estuvo muy bueno el paseo, también lo estuvo el conversar con ellas y ver a Lucía. Acabé el libro de Lydia Davis de sus cuentos completos que me gustó mucho, voy a empezar el de Alice Munro, Las lunas de Júpiter.