miércoles, 26 de junio de 2013

Difundo la Carta a Ollanta Humala de los Ciudadanos por el Cambio


Lima, 25 de junio de 2013

Teniente Coronel(r)
Ollanta Humala
Presidente del Perú

Señor Presidente,
Le enviamos esta carta pública para decirle que ser Presidente de un país exige actuar siempre con la verdad, cumplir con las promesas y hacer un uso austero del poder que se tiene. Le decimos todo ello porque luego de leer su entrevista ofrecida al diario español El País, constatamos que hay olvidos y tergiversaciones que no se condicen ni con la verdad ni tampoco con su calidad, como bien dice usted, de Presidente de todos los peruanos.

En primer lugar, la izquierda, desde los tiempos del Amauta José Carlos Mariátegui, nunca ha abandonado la bandera de la justicia social. De otra parte sería bueno recordar que quienes colaboraron de manera decisiva en la preparación de las bases ideológicas del Partido Nacionalista fueron personas de la izquierda.

Fue a la gente de izquierda, de Ciudadanos por el Cambio (CxC), que se nos encargó la preparación del Plan de Gobierno, porque, como usted dijo, se contaba con nosotros para gobernar porque no se tenían cuadros en las filas de su partido nacionalista. Fue así que se conformó un equipo bajo la conducción de Félix Jiménez, donde participaron más de 30 profesionales, entre los cuales solo hubo un nacionalista. Proceso similar se vivió durante la elaboración y redacción de la llamada Hoja de Ruta en la que participaron activamente miembros de CXC, así como otros profesionales e intelectuales independientes y otros partidos políticos.

Durante todo este proceso nosotros nunca pedimos alguna cuota de poder, como usted afirma, ni mucho menos ser ministros, vice ministros, asesores ni funcionarios; ni participamos en la repartición de cargos.  En realidad, fue todo lo contrario. Fue usted quien les planteó a miembros de CXC ocupar cargos importantes del futuro gobierno. Y si bien ello no se cumplió, mantuvimos nuestro compromiso de colaboración con su gobierno. 

En segundo lugar, no es cierto que nos fuimos de los cargos porque no “aguantábamos” las presiones ni porque queríamos más cuota de poder. Nos fuimos porque se privilegió el autoritarismo y la represión al movimiento popular frente al diálogo y la concertación, que era el compromiso que asumimos con usted y con el pueblo peruano.

En realidad, fue usted quien cambio, olvidándose de sus promesas electorales al privilegiar la explotación y exportación de los minerales concentrados frente a la industrialización de los mismos; al defender la continuidad del modelo económico neoliberal; al dejar de lado la propuesta de llevar a cabo el desarrollo de una economía nacional de mercado, alternativa al modelo económico del neoliberalismo; al negarse a restaurar los derechos laborales de los trabajadores y a poner en marcha políticas sociales de contenido universal;  al propiciar políticas que dañan nuestra ambiente y que obvian la consulta previa;  al optar por los tratados de libre comercio y bloquear el actual proceso de integración sudamericano.

En tercer lugar, de las 14 reuniones que hubo con la izquierda, usted dirigió las tres primeras. Ahí, de usted sólo escuchamos alabanzas y reconocimientos. A la izquierda que ahora llama “acartonada”, usted le propuso la vocería política a Carlos Tapia durante 4 años y la defensa de su candidatura ante los medios. Y  en la campaña del 2011 usted designó a 5 representantes de la izquierda que por disposición suya viajaron a diferentes regiones a exponer el Plan de Gobierno de la Gran Transformación.

En cuarto lugar, la Comisión de Campaña del 2011 fue dirigida por Salomón Lerner y en ella participamos 5 miembros más de la izquierda y 4 del Partido Nacionalista. Fue, además, un miembro de la izquierda quien dirigió su campaña presidencial fuera del país. 

Por último, elo que sí tiene razón señor Presidente, es que los congresistas de la izquierda miembros de la bancada de GANA Perú "no aguantaron" la falta de discusión interna en torno a la agenda parlamentaria y no aceptaron el método de "votar según las directivas de Palacio", para luego constatar la deshonesta y vengativa actitud de la mayoría de la bancada de su partido y de su gobierno, en alianza con la derecha, el APRA y el fujimorismo, a favor de la falsa acusación contra Javier Diez Canseco para intentar mellar su honorabilidad y su trayectoria de izquierda.

Finalmente queremos decirle que hacer lo contrario a lo que se predica y permitir que aquellos que perdieron las elecciones gobiernen este país, no es el camino correcto para transformar nuestra democracia.

Aunque ahora las cartas le resultan irrelevantes, como menciona en su entrevista, le hacemos llegar ésta, demandando una pequeña dosis de lealtad y veracidad, virtudes que reconocimos en usted desde el año 2005 hasta fines del 2011.


Atentamente,
Cecilia Israel
Coordinadora Nacional

Ciudadanos por el Cambio CxC

jueves, 20 de junio de 2013

Sin ti

Esta ciudad sin vos
¿cómo se llama?
Esta canción sin vos
¿cómo se baila?
Graciela Rahman

miércoles, 19 de junio de 2013

Cuba al fin

Llegó mi tía Martha de México, así que aproveché para pasar tiempo con ella, conversar y comer rico. Siempre es una linda compañía y una grata presencia. Fue cumpleaños de mi primo Alexis. Mi amigo Ricardo vino a casa a cocinar una deliciosa tortilla española que estuvo estupenda, aunque tomó sus varias horas de preparación, valió la pena la espera con un riquísimo vino Tannat. Fuimos con mi mamá y mi tía Martha al Gramadal y luego jugamos tren. Estuvimos en la reunión de los Gómez-Silva, por la gran ocasión de que todos los hermanos estuvieran presentes en Lima. Tuve que ir a la Embajada de Cuba para hacer los trámites de la visa de turista, que tuvo que ser visa de congreso porque iba a un evento literario. Llegó la nueva clase de cocina de Campos de Vida, dedicada solo a las pizzas, así que no me la podía perder, espero poder hacer algunas de las recetas pronto. También fue la anticuchada por el aniversario de los 10 años del PDTG, así que fuimos con mi mamá a apoyar. Y lo más importante fue que fuimos al concierto de Eva Ayllón con Inti Illimani. Me gustó mucho la combinación, tanto como conocer por primera vez al grupo Inti Illimani que no conocía y conocerlos con música en vivo me gustó mucho más. Valió mucho la pena, además antes fuimos con mi tía Martha, Liliana y Lucho por una copa a Miraflores, así que fue una bonita salida. Estuvimos en un lugar llamado Café Colombiano y en efecto la carta solo tiene platillos colombianos, mi hizo recordar de mis queridos amigos de esa hermana tierra, sobre todo Stalin y Nadia.
En cuanto a lecturas leí el poemario de Lila Zemborain El rumor de los bordes, la primera vez me pareció un poco hermético pero en la relectura se me reveló fabuloso. También leí la antología de poetas puertorriqueñas Ejército de Rosas, entre las que sin duda Karen Sevilla es una de las mejores representantes.
Inició junio y estuve alistando los últimos detalles para mi viaje a Cuba que era complicado porque me llegaba información contradictoria. Antes de viajar todavía hubo ocasión de una mega sesión de tren. Me enorgullezco de que logré que todo me entrara en una pequeña maleta. El vuelo de ida iba de maravilla, hubiera llegado puntualmente a las 3:25pm con tiempo para tomar mi transporte hacia Varadero, pero hubo un incidente en el aeropuerto y lo habían cerrado, así que nos mandaron al aeropuerto de Varadero pero no nos dejaron desembarcar ahí, de modo que regresamos a La Habana como a las 7pm y entonces la llegada al hotel fue hasta casi media noche. Pero alcancé el bar abierto para tomar una cervecita recuperadora antes de irme a dormir.
El hotel tenía muy buen servicio, hacían actividades todo el día, yo solo participé en una de baile. Fuera de eso me dediqué a estar tirada en la playa, bañarme, disfrutar de la vista, de la brisa, del turquesa pleno y extenso delante de mí. Empecé con Reality Hunger de David Shields, recomendación de Antonio Muñoz Molina, pero la lectura va lenta. En la noche iba a los espectáculos del hotel, me pasaba por el bar donde todos los barman eran la mar de atentos (me trataban de reina para arriba), así que eso de ser halagada también fue bonito. El calor era intenso y siempre era buen momento para refrescarse. Lo malo es que Cuba es el paraíso de los fumadores, está permitido fumar por todos lados y como yo ya no estoy acostumbrada, sí era molesto sentir el humo del cigarro, o aún pero, del habano, en cualquier lugar, en el bar, en la playa, en la comida.
Los días transcurrieron con pleno sol, aunque muchos turistas que estaban en el hotel varios días antes decían que había estado lloviendo sin parar, así que tuve suerte. Fui el domingo para La Habana y llegué a  tiempo, lo malo que hubo algunas desorganizaciones con el congreso y me dejaron en el hotel que no era, así que tuve que tomar un taxi para el otro hotel y luego para la casa de Alicia donde me iba a hospedar, porque antes tenía que acreditarme en el congreso. Desde el inicio en casa de Alicia me sentí cómoda y en confianza. El cóctel fue en el Hotel Nacional donde suele ir Omara Portuondo a tomarse un café y ahí mismo estaba. Conocí a algunos compañeros del congreso ese día y tuvimos conversaciones muy interesantes. Me regresé a casa y me quedé conversando con Alicia hasta la madrugada. El lunes me levanté tempranito y estuve todo el día en el evento. En la primera mesa estaba Agustín y llegó Leonardo Padura con quien luego me tomé una foto. Me gustaron mucho las ponencias pero sobre todo la breve intervención de él, muy generoso en sus respuestas. En la tarde después del almuerzo me tocaba hablar a mí, así que me pude quedar tranquila pronto habiendo cumplido. Al acabar ese día nos fuimos a dar la vuelta por el malecón con mis compañeros y vimos la puesta de sol. Fue amor a primera vista porque la Habana vieja no me causó tanta impresión como ese malecón larguísimo lleno de gente, el susurro del mar, las casa antiguas, la brisa que no refresca y los colores del cielo siempre imponentes y bellos.
El martes en la mañana estuve un rato en el congreso y luego fuimos a Casa de las Américas con Agustín. Después de almuerzo salimos a una librería local y nos fuimos literalmente con cajas de libros porque casi no te dan bolsas. Luego fuimos a pasear por la Habana vieja, caminamos nuevamente todo el malecón y regresamos al hotel para irnos a la cena. El espectáculo me gustó mucho, sobre todo los que hacen música solo con la voz. Pero eso de adelantar la cena de despedida para una noche antes me pareció que no fue chévere con los compañeros que presentaban sus ponencias al día siguiente porque la cena duró hasta bien tarde. Al volver a casa de Alicia estaba esperándome Ramses, así que hablamos, igualmente con él me sentí en confianza desde el primer momento, nos dormimos de madrugada solo porque Alicia nos mandó a la cama. Todo el miércoles nos la pasamos caminando por la ciudad y el jueves fue igual, con la compañía de Leonel. Lo mejor fueron sus anécdotas, las discusiones de arte, de político, de vida. Disfruté mucho esos paseos, aún a pesar del calor abrazador, que al menos nos daba una buena excusa para parar cada tanto por una cervecita Cristal.
El viernes Leonel y yo fuimos a Finca Vigía, la casa de Hemigway, que fue muy bonito. Almorzamos juntos y de ahí lo despedí pues se iba al aeropuerto. Ese fue el único día que comimos en un lugar muy bueno, antes habíamos comido unas ricas pizzas pero nada más representativo, ese día fue pescado con acompañamientos más cubanos, con lo que ellos dicen viandas (que son tubérculos, si entendí bien). En la noche fui con Aliosca a escuchar jazz a La zorra y el cuervo que me gustó mucho, pero estaba muy agotada, después de dos días de caminatas hasta la madrugada, así que acabando nos fuimos a casa sin dilación, pero como no había taxi caminamos, otro tanto más. No es lejos pero era de madrugada y aunque dijeran que la ciudad es segura a mí me daba igual un poco de miedo, pero nada pasó y todo tranquilo. El sábado salimos para la playa con Alicia y Daniel, fue un largo día pero me encantó volver a reencontrarme con el caribe, el agua turquesa, la arena blanca, lo malo que aunque no quise quemarme más igual el sol se filtró por donde pudo. Lo mejor fue poder echarme un par de siestecitas tirada en la arena. En la noche salí con Agustín a tomar una copa en la Habana vieja. El domingo nos volvimos a ver para acompañarlo con algunas compras de último minuto, almorzamos juntos y también lo despedí. Yo me salí a pasear por el malecón cuando bajó el sol y a tomar las últimas fotos. Esa noche compramos cervecitas, tukola para Daniel, y cenamos juntos como despedida. El lunes en la mañana paseé un ratito por el malecón pero sobre todo estuve compartiendo tiempo con Alicia, Daniel y Aliosca. Jugamos un juego llamado uno, muy parecido al ocho locos, pero con cartas especiales para ello. Realmente lo mejor de este viaje, como casi siempre en todo viaje, fue la bella gente que conocí, las grandes amistades que gané. Creo que ahora entiendo un poco más lo que ocurre en Cuba pero también tengo otras dudas. Me alegró mucho el corazón estar en esa isla bella que sigue apostando por un mundo mejor.

domingo, 19 de mayo de 2013

Mayo

La vida ha transcurrido tranquila, con algunas salidas y reuniones. Fui con Orlando a ver la película chilena Qué pena tu familia de Nicolás López, que la verdad me pareció excesiva en clichés, y machista a más no poder. Lo que más me disgustó fue su visión de las parejas homosexuales, fue simplemente absurda y ridícula, fuera de toda realidad. Volví al festival de cine en movimiento, a la sesión de animaciones que estuvo muy bien en su mayor parte.
Me he reunido con Carmen Ollé para retomar lo del libro en su homenaje. Diversos colectivos hicieron una fiesta pro-fondos el Ojo que llora, a la que también asistí. Con Demus hemos empezado unas reuniones para discutir una campaña contra la violencia hacia la mujer.
Fue el cumpleaños de mi tía Marlene y el de mi tía Norma a los que asistí, contenta de estar en la ciudad y poder abrazarlas en su día. Sobre todo el de mi tía Marlene estuvo muy sentido porque debido a que no estuvo bien de salud los pasados años no había podido celebrar, además hizo una dinámica muy bonita entre todas las presentes para que contemos cómo la conocimos.
La noticia triste fue la muerte de Javier Diez Canseco, un luchador incansable por nuestro país y los derechos de los más necesitados. Yo tenía un muñequito al que le puse Diezcanseco cuando era niña, era mi favorito.
Vi a José Ignacio después de seis años, a ocasión de que me trajo un libro de España. Tuvimos una amena charla de café matutina en Plaza San Miguel y prometimos no dejar pasar tanto tiempo para el próximo encuentro. También me encontré con Ricardo que no había visto desde mi regreso.
En lecturas he seguido con el libro de Fernando Rivera, Invencible como tu figura, ahora estoy leyendo la antología de Claudia y Melissa, Voces para Lilith. Además de un montón de poetas cubanas que estoy amando como Chely Lima, Alina Galliano, Teresa Melo, así que ya informaré más al respecto.
Fui a ver Asu mare! de Carlos Alcántara, que me gustó mucho, no es obviamente una película que quedará entre las cumbres de la cinematografía mundial, pero cumple su propósito, es sincera, es divertida y está bien hecha. Llevé a Conce, comimos canchita y así celebramos el Día de la madre. Luego a mi mamá le cociné mi famoso ají de atún, además hice un pastelito vegetariano, sin huevo, ni harina refinada, lo hice con harina de maíz, harina de yuca, harina de kiwicha, la babita de la linaza, aceite y un toque de stevia. Quedó muy rico. Fue una receta que aprendí en el taller de cocina de Campos de Vida. Además le regalé un bello ramo de Lilis que aún nos perfuma toda la casa (en la foto).
Fui con Rodo a Serpost a hacer un trámite, también vi a Hipólito que no ha estado bien de salud en las últimas semanas. Y a Luz, después de muchas lunas que logramos reunirnos.

sábado, 27 de abril de 2013

El presente del pasado

En casa compramos una vaquita automática que nos ha dado ya leche de quinua y leche de almendras (ambas deliciosas). Le hemos puesto Clotilde. Me tocó revisión médica en el gimnasio y en todo había mejorado, es decir medidas, peso, disminución de porcentaje de grasa, elasticidad, ¡estrellita para mí!, aunque la verdad no he cumplido siempre de ir las cinco veces por semana, pero lo he intentado. Estuvo de paso fugaz Rosa en Lima, al menos pudimos vernos y conversar un poco. Fui a ver Con-cierto olvido de Yuyachkani, con Gustavo, que estuvo muy buena, muy sentida y de ahí nos fuimos a conversar largo y tendido hasta altas horas de la noche, lo cual disfruté mucho. Retomamos los domingos de tren, con mi tío Pepe y mi mamá. Yo sigo perdiendo, pero disfruto el juego. Me reuní con Rodo y Virginia para darles una mano con Sueños de un bonzo, poemario-incendio de Virginia. Vi a Tabata en acción en su espectáculo de baile y por su cumpleaños nos fuimos al cine a ver Las edades del amor de Giovanni Veronesi, comimos toneladas de canchita, recordando los tiempos de nuestra chiquititud, cuando éramos máquinas devoradoras de canchita. Me encontré con Miguel Det para que me vendiera su novela ilustrada sobre Martín Adán, Conversaciones en la ciudad de cartón, y disfrutamos de un rico lonche en Campos de vida, con café de algarrobo incluido. Y estuve en el ansiado y esperado concierto de Silvio Rodríguez, a quien veo en Lima después de años, ya se le ve el cabello cano a mi querido Silvio, único, total, fabuloso. Fue la presentación del poemario-incendio de Virginia, en el espacio CompArte, aquí en Magdalena, en una azotea frente al mar, lo que me ha dado muchas ideas de qué hacer en mi propio edificio. El incendio-performance fue ocasión de un grato reencuentro con compañeros y compañeras sanmarquinos. Inicié el Seminario Género, poder e intersecciones de violencia: de lo global a lo local impartido por Cristina Alcalde, el cual está muy interesante. Y estuve en el homenaje que le hicieron en San marcos (foto) a Carlitos, por cumplirse un año de su sensible fallecimiento. Nuevamente fue motivo para un reencuentro con mi alma mater y con compañeros de aulas que no veía hace tiempo.
Siguiendo con la lectura de amigos y amigas conocidos en mi paso por Nueva York, leí Apenas Marta de Lorea Canales, Standby de Alina Reyes, Lima y limón de Antonio Jiménez Morato y ahora estoy en la mitad de Criaturas abisales de Marina Perezagua. Todos excelentes.

miércoles, 10 de abril de 2013

Tanaka

El 17 de marzo fui personera en cuatro mesas en un colegio en San Miguel, estuve hasta la noche en el conteo. En todas ellas ganó el NO y al menos por un momento todo fue felicidad, hasta que ciertos vistos de una jugada política que no habíamos avizorado se hicieron claros cuando la mayoría de los regidores terminaban revocados.
Pero la vida siguió su curso. Fui al cine a ver Cloud Atlas de Tom Tykwer (Lola corre Lola), Andy Wachowski y Lana Wachowski, los realizadores de la trilogía Matrix. El trailer mostraba una suerte de épica universal que pudo haber sido un fiasco pero la verdad me gustó bastante. Luego me enteré de que uno de los hermanos Wachowski era transexual, antes Larry ahora Lana, así que me dio mucho más gusto haber ido a ver el film.
Llevé un taller de documentales con Javier Corcuera auspiciado por la Municipalidad Metropolitana de Lima que disfruté mucho e hice una nota al respecto. Ganó Perú a Chile y tuvimos una linda noche de peña en el Centro Cultural Breña con amigos queridos. Vi también El limpiador de Adrián Saba, pero nos pareció excesivamente larga, con diálogos y escenas demasiado obvios.
En Semana Santa mi mamá me convenció para ir a Tanaka, Arequipa, donde una prima suya tiene casa. Es una playa muy grande caracterizada por sus pozas de agua fría. En efecto el agua estuvo heladísima pero después del primer baño que casi te para el corazón, se podía disfrutar a gusto. Ayudaba a eso un sol avasallador, contrarrestado por unos vientos fuertes. Comí pejerrey de la zona que es grandote, no como el de Lima y otros pescados muy ricos. Así que pude acabar de leer In The Time of The Butterflies de Julia Álvarez y también me leí Cambios de Mo Yan. Me quedé con ganas de leer una novela suya, pero no tengo, así que debo dejarlo pendiente. Disfruté del mar, del sol, de unos días de descanso con mi mamá y Zoila. Jugamos burako pero perdí contra las dos maestras del juego.
Al volver a Lima me corté el pelo. Asistí al conservatorio Empoderadas, sobre mujeres artistas y activistas que proponen nuevos escenarios y reflexiones desde el arte, en el que participaron Natalia Iguiñiz, Karen Bernedo, Adriana Tomatis, Melissa Ghezzi, Natalia Pilo-Pais y Susana Torres. Todas estuvieron muy interesantes, contaron sobre trabajos que habían hecho antes y lo más curioso es que entre ellas no se conocían así que fue pretexto para verse, hablarse y entrar en contacto. Empecé a asistir a la Muestra de Cine Independiente Peruano en la ex filmoteca, hoy reducida a su quinta parte. De todas formas fue bonito volver a ver cine en el Museo de Arte, el que disfruté mucho, así como la conversación con la directora Tilsa Otta. Fui sola a estas actividades porque no siempre hay alguien con tiempo o dispuesto a acompañarme. Al inicio me es duro ir yo sola a cualquier lugar pero es el precio necesario por no dejar las cosas que me gustan. Al menos el ir sola a la filmoteca no me es tan extraño, hace mucho que lo adopté como una estrategia de sobrevivencia. También fui a ver la exposición Bendita eres de Melissa Ghezzi y Sandra Silva, que han hecho en conjunto un poemario en cómic que está súper chévere, en la sala de arte de Euroidiomas que al parecer se perfila como un interesante espacio de difusión artística.
He visitado a mi papá y mis hermanos. Estoy haciendo un informe de derechos humanos para Runa que ya va teniendo forma. Sigo colaborando Con la A en donde acaba de aparecer el número dedicado al cine que yo coordiné junto con Montse Cano, titulado Otra mirada, otra imagen: mujeres tras la cámara.
Estoy leyendo a Lina Meruane que es una excelente escritora chilena, he leído Las infantas y Sangre en el ojo, que recomiendo ampliamente. Lina fue mi profesora en el MFA de escritura creativa en la Universidad de Nueva York. También fui a Gamarra y a una charla en Brahma Kumaris sobre el ego y las emociones. Visité a Rocío, a Rodo, a Hipólito, que así no más no se dejan ver. Me vi con Lunia y Mauricio. Estuvo de paso mi tía Mercedes que vino de Suiza y  tuve la oportunidad de compartir con ella un rico café de algarrobo en Campos de Vida.
Sigo yendo al gimnasio en las mañanas y trato de pasarla tranquila, comiendo saludable, yendo al mercado cada semana y buscando recuperar el ánimo y la alegría de vivir.

sábado, 16 de marzo de 2013

Encuentro con la cultura y la ciudad

¿Qué he hecho en este mes? Reencontrarme con la ciudad, con mis amigos y disfrutar de la oferta cultural que se vive en mi ciudad bella que cada día mejora un poco más. No será Nueva York, no será el DF pero tenemos una riqueza tan grande, tan intensa, que cada vez me siento más cómoda y más contenta en mi tierra o debería decir, en mi mar, en mi agua porque esta ciudad es pura humedad, pura brisa, puros peces volando, como yo.
Empecé a trabajar en Runa, a concluir cosas pendientes ahí y retomar lo avanzado. Fue motivo para entrevistar a Inti sobre su cambio de nombre. Reinicié el gimnasio, estoy haciendo spinning y cardio.
Fui al cine a ver Django de Tarantino que me gustó mucho, fue terrible realmente la esclavitud que sufrieron los afrodescendientes y es claro en esa película que toda la riqueza norteamericana se consolidó sobre la base de la muerte, la explotación y el sufrimiento de un pueblo, que aún hoy sigue pagando esa brecha. Realmente hay una gran deuda simbólica y real con ellos, al igual que aquí en el Perú la hay también con los afrodescendientes, pero en nuestro caso mucho mayor deuda con los indígenas. También fui a ver Amour de Michael Haneke que me parece una gran obra pero que por alguna razón no logró conmoverme, quizá por la distancia y la frialdad con que los franceses se tratan en momentos tan cruciales de su vida. Por invitación a mi mamá vimos Sonny Boy de  Maria Peters, que trata el tema del holocausto, un tema también terrible, pero en este caso se enfocaba en una mujer rebelde y un hombre negro, así que se juntaban todavía mayores discriminaciones.
Participé en el Segundo Coloquio Internacional de Escrituras Sáficas con una ponencia sobre Doris Moromisato (Perú) y Silvia Tomasa Rivera (México), lo iba a hacer a través de una videoconferencia pero no se logró la conexión y leyeron la ponencia por mí allá en México.
Pude ver a nuestro excelso director de orquesta Abraham Padilla en acción con la Orquesta Sinfónica Nacional, en un bello homenaje al compositor peruano Armando Guevara Ochoa (recientemente fallecido), con el ensamble de piedras creado por Abraham y ejecutado por los músicos de la banda de la Fuerza Aérea del Perú, mezclado a la música clásica y al ritmo peruano, fue simplemente maravilloso. Aunque esto ya lo saben por mi nota sobre el evento.
Asistí a un curso de cocina natural en Campos de Vida, que estuvo fabuloso, prepararon Tiradito con alcachofa, Ceviche de chocho con verduras crujientes, Ceviche de champiñones al olivo, Aspic de tomate y vegetales. Todo muy rico. También asistí a la conferencia del Dr. Nimer sobre la energía. Y en resumen dijo que el 80% nos llega a través de los alimentos, el otro 20% es nuestra actitud: alegría, tranquilidad,  pensamiento positivo.
He visitado a mi familia, a mi abuelita, a mi papá y mis hermanos. Estuve en el cumpleaños de la nieta de mi tío Peruco, Viana; vi a mi tía Teresa que me leyó las cartas; a mis tíos Roberto y Blanca (en la foto) que vinieron a almorzar en casa con mi tía Mercedes.  También me he encontrado con mi amiga Melina que ahora está en Lima, nos juntamos a hablar de su guión de cine. Me reuní con Lunia para hablar de su estancia en Nueva Orleans y con José Carlos para hacer un intercambio de libros. Estuve en el cumpleaños de mi amigo Gustavo, donde también vi a Gaby y a Jesús, a Dafne y a Diana. Con Rodo y Virginia pasamos una linda noche de jazz en la Plaza Francia, un proyecto de la Municipalidad de Lima para democratizar la cultura, así que luego de oír música gratis y al amparo del viento veraniego, nos fuimos al Munich al que no iba hace tiempo y luego al Olvídate Bar, de una amiga de Virginia, también sanmarquina, donde comimos riquísimos quesos andinos y tomamos chilcanitos exóticos, en un ambiente acogedor y con música insuperable. Me encantó estar en el centro, verlo recuperado, cada día mejor, cada día más propio, más amable. Sin duda, el corazón de Lima sigue latiendo entre el Jirón de la Unión, la Plaza San Martín y alrededores. También me encontré con Luz y de casualidad en esa salida nos topamos con Claudia Peralta, así que se hizo una velada muy bonita y muy larga que no esperábamos.
A Tabata la vi el 8 de marzo, recordando nuestros días de infancia en Canto a la Vida en el Campo de Marte. Estuvimos en la marcha por el NO es NO y conversamos a gusto, rodeadas de mujeres fuertes, luchadoras, inspiradoras. Participé en el Homenaje a las poetas Carmen Ollé y a Rosina Valcárcel en el Centro Cultural de España invitada por Yolanda Prada. Fue un homenaje conmovedor y fue interesante estar cerca de ellas, oírlas, compartir a su lado. Fue además oportunidad para ver a Yolanda Westphalen con quien conversamos de literatura, una charla muy estimulante, quedamos en seguir en comunicación. También fue ocasión para conocer a escritoras peruanas como Karina Pacheco, Yeniva Fernández y Melissa Ghezzi. Con las dos primeras nos juntamos a tomar un café y se nos unió Alina Gadea. Me ha emocionado mucho la posibilidad de departir y aprender de excelentes escritoras contemporáneas de mi país y más aún poder trabar una amistad.
De manera virtual he seguido comunicada con Gaby, con Cynthia, con Oli, con las que hablo al skype y con todas mis demás amigas con las que me escribo por correo, al ritmo en que me responden.  Con mi tío Pepe y mi mamá hemos inaugurado los domingos de tren, así que jugamos dominó cubano al atardecer.
Finalmente ayer fui a ver la obra de teatro Confesiones de Ana Correa en Yuyachkani y me fascinó, la propuesta de conectar la vida y el arte, hacerlos dialogar de una manera sensible y comprometida, fue realmente muy bonito. Y para mayor satisfacción me encontré con una compañera de la universidad que me saludó con mucho cariño y me contó que me lee mucho, lo cual es siempre un halago y un incentivo para seguir, a pesar de las dudas, las dificultades y el desaliento que a veces me persigue.
Leí el libro de memorias de Dedé Mirabal, Vivas en su jardín, sobre la vida de sus hermanas, que me encantó y del que saqué una nota. Siguiendo con ese tema empecé a leer In the Time of Butterflies de Julia Álvarez pero se vio interrumpido por el libro de Hernando Carpio Montoya, regalado por José Carlos, En el horizonte, que es una historia novelada de la vida de nuestro mayor y más excelso héroe de la república, Miguel Grau. Me gustó mucho, me dio cólera recordar las injusticias de la guerra del pacífico, pero también emoción saber más de uno de los caballeros más íntegros que ha tenido nuestra patria, que como a la mayoría de las personas con convicciones y honor, mandó al matadero. Lecciones que debemos aprender si queremos que las cosas cambien en este país.
Así que estoy contenta, con el corazón cargado para entregarle a esta ciudad lo mejor de mí mañana en un proceso electoral de dudosa reputación pero del que esperemos salir fortalecidos.