El vuelo de regreso a Lima estuvo bien, llegué y hacía un frío terrible. O tal vez lo sentí más por regresar del calor infernal de la veraniega Cuba. Sea como sea me enfrié y me resfrié. El día de mi cumple lo pasé tranquila en casa pero me fui a dormir temprano pues además de que tenía el cansancio del viaje ya me estaba pasando factura la gripe. Me puse al día en mis correos y retomé los pendientes de Runa y del libro sobre Ollé. Estuve tomando tocosh para el resfrío y me hizo muy bien. Por el cumpleaños de mi mamá vinieron sus amigos y estuvieron hasta tarde, comimos rico y la pasamos bonito, así que estuvo contenta. Fui con Gustavo a la exposición del Túnel de la Ciencia en la Católica. Nos decepcionó un poco, pensamos que era más interactivo y consistía en exposiciones. Si bien los temas científicos que presentaron eran interesantes, se había creado una gran expectativa que no fue cumplida. De otro lado el tiempo para ver la exposición era muy corto y no dejaba opción para preguntas. De todos modos algo aprendimos. Ese día Gustavo me invitó a almorzar en Waffles & Crepes y yo le invité un cafecito en La Baguette.
Melina hizo una reunión en Barranco por su cumple, en un lugar muy bonito llamado Cadáver Exquisito. Me gustó mucho, tomamos un rico vino caliente y muchos piqueitos deliciosos como papitas con cáscara, yuquitas, aceitunas, todo a un precio muy económico. Pero esa salida justo cuando estaba por curarme de la gripe no me hizo bien, hablé mucho en una noche muy fría y me quedé sin voz. De todas formas disfruté la reunión, conocí a amigos de Melina que no conocía, con otros me reencontré y lo más simpático fue que la mayoría se conocían también por otros lados. El domingo visité a mi papá cuando todavía se me oía un poco, pero luego me quedé en casa esperando curarme del todo, tuve que tomar las hierbas medicinales. Mi mamá también se enfermó así que estuvimos las dos en lo mismo.
Vino Inés de paso por Lima y nos fuimos a comer rico a La Red, conversamos largo y terminamos con un cafecito en Don Maminos. Inés me trajo una copa menstrual que empecé a usar y me gustó mucho, aún tengo que acostumbrarme a ponérmela y sacármela, pero me parece que realmente es un ejercicio ecológico responsable.
Fui con Rodo por su cumpleaños a Don Bosco, donde probé un delicioso lomo saltado de pescado que estoy con ganas de volver a repetir. Y como somos unos glotones, además nos comimos una ocopa que no probaba hace tiempo y estaba muy rica, también la chicha. En fin, un lugar altamente recomendable. El domingo fuimos con Inés y unos amigos al Tanta para charlar y a Inés todavía la vi al día siguiente para un café como despedida. Me apenó mucho que su viaje fuera tan corto y no saber cuándo nos volveríamos a encontrar.
Me hice el examen del papanicolao que salió negativo. Me ofrecí para validar unas pruebas de memoria y fui a que me hagan los test, estuvo interesante la experiencia. Fui a la exposición de Sabogal y comí una rica trucha en el restaurante de La Muralla que me habían recomendado distintas personas. También vi la exposición sobre Edgardo Rivera Martínez en la Casa de la Literatura. Me reconfortó saber que él publicó su mejor obra, País de Jauja, a los 60 años, así que aún tengo tiempo. Fui a escuchar a la Orquesta Filarmónica de Bogotá en el Teatro Nacional. Está bello y la orquesta estuvo excelente, dirigida por el mexicano Enrique Diemecke, que es muy simpático, primero explicó de qué trataba la obra de Mahler, la quinta sinfonía, que presentó. Al final tocó unas piezas peruanas. Estuvo muy bien.
Salí con Ricardo una noche a Miraflores, me enseñó dos buenos lugares, uno para tomar cervezas y otro de comida árabe llamado Tierra Santa. Fui al cumpleaños número uno de mi sobrino Gustavito, así que ahí pude ver a mi tía Nora, a Elena, a Carolina, fue una noche bonita. Me apenó un poco ver a Gustavito tan crecido, ahora quiere caminar y ya no se lanza a los brazos como hacía cuando lo conocí y era bebé.
Empezó la 18 Feria Internacional del Libro de Lima. Fui a la presentación del libro de Claudia Salazar, La sangre de la aurora, que transcurre en la época de la guerra interna en el Perú. También fui a la presentación del poemario en cómic Bendita eres de Mellissa ilustrado por Sandra.
Tuvimos unos días muy terribles porque se eligió un Tribunal Constitucional totalmente deplorable y una Defensora del Pueblo, igualmente favorable al Estado que no iba a defender a nadie. Pero a pesar de que esas prácticas tan caras del fujimontesinismo nos aterraron, los jóvenes y la sociedad civil en general se levantó lo que hizo retroceder la decisión del congreso. Así que participé del plantón en la Plaza San Martín en contra de la repartija (como le llamaron a la imposición de estos personajes en dichos puestos claves del poder). Ahí me encontré con Juan y caminamos un rato juntos. Yo quise ir con Tabata pero no la encontré. Luego hubo una marcha pero yo tenía que trabajar ese día y no pude llegar. Pero me he sentido muy contenta y orgullosa de mi pueblo al verlos levantarse para protestar por las injusticias, previendo situaciones de mayor gravedad. Eso me hace pensar que este gobierno tendrá que mantenerse firme en la democracia. Lo cual deseo de todo corazón.
Fui al dentista y retomé sesiones con Fryné. Con mis hermanos me he visto todas las películas de niños que se han estrenado: Monsters University, la secuela de Mi villano favorito, Turbo. Y en casa hemos visto Super 9 y Nausicaa. Todas las películas las he disfrutado y ha sido un bonito momento para compartir entre hermanos. También he visto Titanes del Pacífico que estuvo mejor de lo que esperaba y Superman que estuvo mas bien decepcionante. Por su cumpleaños mi papá invitó a mi tía Mirtha a almorzar así que pasamos una bonita tarde con ella, mi prima Karina, Dafne, mi abuelita, después de mucho tiempo que no nos reuníamos. A Tabata la he estado yendo a visitar los lunes desde que me enteré que ese día se queda en casa lavando. Ya estoy terminando los informes pendientes, estoy trabajando con Rodo la diagramación de uno de ellos, por lo que lo veo con cierta frecuencia, que es algo que no siempre ocurre. También he visto a Luz, a Hipólito, hemos salido a comer y tomar algo, a pesar del frío que sigue, muy intenso por momentos y casi insoportable por otros. He visto también a Alfredo, un amigo que conocí en el cumpleaños de Melina y que ha sido profesor de Inés porque es antropólogo también. Es que como siempre digo, el mundo es un pañuelo.
Con Gustavo intentamos ver Del lado del corazón de Francisco Adrianzén, un documental sobre la izquierda peruana, pero la sala en la que lo proyectaban era muy pequeña y la cola era inmensa, así que no llegué. Hemos seguido jugando tren con mi tío Pepe, aunque yo tuve una victoria fue efímera porque luego mi mamá siguió ganando como siempre.
Quisimos salir por fiestas pero las carreteras están con problemas por nevadas que han habido en Ticlio así que nos pareció mejor quedarnos en casa. Siguiendo con mis lecturas pendientes y urgentes de amistades cercanas, leí el poemario de Lila, El rumor de los bordes; de Virginia, Sueños de un Bonzo, la antología El Tejedor en Nueva York y Ejército de Rosas, el libro de Osdany Morales, Papyrus. Y con eso concluí los comentarios que debía. Sigo todavía con Reality Hunger y he empezado Life on Mars de Tracy K. Smith. Estamos en plenas fiestas patrias celebrando de corazón a esta tierra bella que tanto amo.
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domingo, 28 de julio de 2013
viernes, 26 de marzo de 2010
Las mujeres que amamos demasiado

Toda mi vida he visto con malos ojos los libros de autoayuda, intenté leer Mis zonas erróneas hace años porque mi prima me lo recomendó pero simplemente no pude pasar de la segunda hoja y también he desdeñado siempre aquellos libros supuestamente literarios que no son más que libros de autoayuda camuflados, como muchos de un famoso escritor brasilero. Con el tiempo no sé si me he vuelto menos estricta o más abierta y puedo reconocer distintos tipos de enseñanza en casi todos los textos con algún fin loable. También he aprendido que los libros a veces le llegan a uno en el momento inadecuado y que hay que tener la lucidez para abandonarlos y retomarlos cuando es debido, aunque el azar casi siempre juega a nuestro favor y nos llegan por lo general cuando es su momento, no podría decir que demasiado tarde porque mientras haya vida que vivir siempre se puede mejorar no para cambiar el pasado sino para afrontar el futuro con calidad y alegría.
Así que he acabado de leer Las mujeres que aman demasiado de Robin Norwood el cual compré pensando en una amiga muy querida, la cual me lo prestó. Mucho de su contenido de verdad que me ha descubierto zonas oscuras, nebulosas de mis sentimientos y me ha permitido la posibilidad de entender y ver aquello que me había pasado desapercibido. "Cuando estar enamorada significa sufrir, estamos amando demasiado", esa es la primera idea clave que hay que entender, que el amor no es, no tiene por qué ser un sufrimiento y si lo es, es que algo anda mal. Norwood desarrolla el tema como una adicción, en mayor o menor medida, y considera que su tratamiento merece la misma atención, profundidad y apoyo que la adicción a una sustacia. Si bien el inicio, su claridad y precisión, me gustó mucho, luego desarrolla varios casos no todos interesantes que además se vuelven algo repetitivos, de modo que ya al final me parece que promete más de lo que cumple y que su análisis está demasiado atravesado por directrices de raza y clase que no siempre se aplican o se pueden aplicar a nuestra realidad, lo que no quita las enseñanzas que nos puede dejar.
En resumen, ni la obsesión, ni el dolor son sinónimo de amor. Las mujeres que aman demasiado cumplen un patrón bastante similar, que surge de no haber recibido en la niñez el afecto, el apoyo y la seguridad que toda niña necesita. Las relaciones con hombres errados es por un lado una proyección de sus miedos infantiles que esperan resolver en el presente, por otro la continuación de un patrón en el que lo "normal" es la inseguridad, el dolor, la dependencia enfermiza. Cuesta mucho trabajo cambiar este patrón, especialmente porque la niñez marca una ruta, traza un camino por el cual caminarán todos nuestros afectos posteriores, es así que crear nuevos senderos se hace una tarea ardua, larga y compleja, pero no imposible. Los hombres también tienen su cuota de responsabilidad en esto, aquellos que se juntan con mujeres que aman demasiado es porque ellos también tienen una carga personal que evaluar. En algunos casos de los expuestos en el libro, ambos han hecho procesos de terapia y luego han logrado retomar una relación ya en otros términos, pero el trabajo personal es ineludible para los dos. Como parte de la recuperación ocurrirá que luego podremos entablar relación con hombres (mujeres) adecuados que nos parecerán "aburridos", esto porque nunca la adrenalinda de la inseguridad o de la conquista va a compararse a la de una relación sana y saludable, de ahí que sea necesario aprender a amar lo que nos hace bien, lo cual pasa en primer lugar por amarnos nosotras mismas. Es mucho más lo que podría decir, sólo les recomiendo el libro y les dejo con unas pequeñas ideas fuerza:
"Nuestra cultura otorga un visto romántico al sufrimiento por amor y a la adicción a una relación (...), estamos rodeados por innumerables ejemplos de relaciones inmaduras e insatisfechas que se ven glorificadas y ensalzadas. Una y otra vez esos modelos implican que la profundidad del amor se puede medir por el dolor que causa y que aquellos que sufren de verdad aman de verdad".
"Hay una regla empírica que dice así: cuanto más difícil es poner fin a una relación que es mala para nosotras, más elementos de nuestra lucha infantil contiene. Cuando amamos demasiado es porque tratamos de vencer los viejos miedos, enojos, frustraciones y dolores de la niñez, y darse por vencido es renunciar a una valiosísima oportunidad: de encontrar alivio y de rectificar lo que hemos hecho mal".
"La verdadera aceptación de un individuo tal como es, sin tratar de cambiarlo mediante el aliento, la manipulación o la coacción es una forma muy elevada del amor y, para la mayoría de nosotros, resulta muy difícil de practicar. En el fondo de todos nuestros esfuerzos para cambiar a alguien hay un motivo básicamente egoísta, una creencia de que a través de ese cambio seremos felices. No hay nada de malo en desear ser felices, pero colocar la fuente de esa felicidad fuera de nosotros mismos en las manos de otras personas significa que evitamos nuestra capacidad, nuestra responsabilidad de modificar nuestra propia vida para bien".
No creo que el libro se agote en sí mismo, sin duda se debe complementar con un trabajo de terapia, yo que he estado ya un tiempo en ese proceso debo decir que igualmente me ha hecho bien la lectura y que ambas cosas se han enriquecido mutuamente. Se trata de un trabajo en el que sigo inmersa, el trabajo personal, interior de comprenderme mejor y poder llevarme mejor con el mundo, por supuesto también el de aprender a amar bien a quienes me rodean.
El deporte

Hace diez años que vamos al gimnasio mi mamá y yo, a dos cuadras de casa. Aunque en realidad mi background deportivo es muy antiguo, desde niña en la ACJ-YMCA en Pueblo Libre donde aprendí a nadar pero también practiqué básket, vóley y otros. El gimnasio inició siendo el Planet Fitness y era excelente, sobre todo me gustaban los aeróbicos y el spinning pues las máquinas de pesas nunca me han entusiasmado mucho aunque debo reconocer que son las únicas que alteran medidas, el resto sólo mantiene tonificación y peso o te ayuda a bajar un poco de grasa. Las profesoras eran buenísimas, en spinning: Diana, Pilar, Georgina, en aeróbicos el Pollo, Karen, también hacíamos baile y el Pollo hacía coreografías bien chéveres para cada canción. Pero el gimnasio cerró porque por un problema técnico una máquina de cardio descargó electricidad y un joven murió de un paro cardiaco. Al parecer hubo negligencia de parte del gimnasio, de defensa civil y de la municipalidad que habían hecho su inspección justo una semana antes. Así que la cadena Energym compró el local y lo hizo su sucursal. Aunque nunca tuvo la misma calidad de todos modos hubieron buenos profes de spinning: Christian, Marco, Israel, más recientemente Bruno, José, Ana Paula. Ofrecieron otros cursos como yoga y ritmo negro que estuvieron muy bien un tiempo. Todo esto bajo la dirección siempre cálida de César. También han hecho eventos por el día de la madre, por el día de la canción criolla que hemos disfrutado. Sin embargo, el gimnasio vuelve a cerrar sus puertas debido a que el local donde está que pertenece al Marina Park va a ser demolido para construirse ahí un hotel casino cinco estrellas, se supone que cerca al aeropuerto no hay otro en la ruta. A mí no me parece el gran negocio, pero el asunto es que no puede seguir el gimnasio. Tenemos que resolver si nos vamos a las sucursales más cercanas o cambiamos de gimnasio. El asunto es que hoy fui con mucha tristeza a mi última clase después de diez años de ir regularmente, un nuevo ciclo que se cierra y otro que se abre.
Recientemente me he dedicado mucho al spinning y quiero recomendárselos porque puede llegar a ser una experiencia muy liberadora, ayuda a sacar tensiones (sexuales), a relajarte, a sudar como chancho, quemar calorías y ejercitar músculos. El secreto es que debes aprender a mantener fijo el cuerpo de la cintura para arriba y más bien movilizar de la cintura para abajo, pero sin estar tenso, con soltura. Cuando uno agarra ritmo y maña es como que la bicicleta estacionaria se desprende y uno recorre realmente playas y montañas. Y cuando sabes controlar tu cuerpo vas sintiendo también el trabajo en músculos, piernas, glúteos, abdomen, pantorrillas. De verdad que a mí me hace mucho bien, incluso en épocas de gran depresión y conflicto interior llegar temprano y hacer ejercicio al ritmo de la música ha sido siempre un aliciente para iniciar un nuevo día. Cuando ya no puedes más, una canción que te toca te hace seguir.
jueves, 25 de febrero de 2010
Campos de vida

Desde hace mucho tiempo que confío en el poder de la mente así como en la alimentación naturista para mantener la salud y el bienestar. He conocido a muchas personas que se han curado de enfermedades graves sólo con esos elementos: voluntad y alimentos sanos. Esta creencia ha sido la conjunción de varios factores, entre ellos, llegar a Campos de vida. En esta asociación venden alimentos saludables, además de deliciosos, revalorizan los productos andinos que fueron desplazados por la imposición de la cultura occidental también en el nivel alimenticio y además dan charlas sobre diferentes temas. Una que me gustó mucho fue aquella sobre el Tocosh, poderoso remedio de la fermentación de la papa que limpia los pulmones y fortalece las defensas; sobre la maca, sus propiedades, sus mitos y la manera en que se prepara; entre muchos otros temas. Las conferencias son gratuitas, todos los miércoles a las 6:30pm, pueden revisar en la página los temas. Ayer fui y hablaron justamente de la salud y la nutrición, de la fuerza que tiene el cuerpo para curarse, en lo que es básico el dominio de las emociones. Y entonces comentó cuatro elementos para ello, primero desechar pensamientos limitantes. Por ejemplo, seguro que muchos dirán, que la comida que ahí se hace es horrible, incluso antes de probarla, eso es un pensamiento limitante, no abrirse a nuevas ideas, a nuevas sensaciones, como decía la doctora, hay que abrir el corazón y la mente para evitar que luego un médico lo haga por ti. Lo segundo era aprender de los enemigos, es decir, sacar enseñanzas justamente de esas situaciones que nos parecen tragedias, que nos desestabilizan, esos enemigos de nuestro bienestar nos ayudan si logramos enfrentarlos con sabiduría. En tercer lugar, afirmarse en la identidad y en las raíces, estar orgulloso de quién se es y aceptarnos como somos, en la búsqueda siempre de mejorar y fortalecernos. A nuestro espíritu hay que alimentarlo, sumar experiencias, fortalecerlo. Si van le recomiendo el chupe verde (que además es un desparasitador natural), el pie de manzana y las empanaditas.
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