sábado, 15 de mayo de 2010

Paraíso


En las últimas semanas han estado por aquí dos amigas muy queridas. Llegó Mikaela que ya concluyó su doctorado en Inglaterra y vino a pasar unos días al Perú, porque es maravilloso y porque aquí vive su novio, Jesús. Así que pude conversar, ver y pasar un rato con ella, conocer sus planes a futuro e intercambiar opiniones de la vida y el amor. También estuvo aquí Rosa, que vino de Arequipa, con su hija Mariané para ir al concierto de Megadeth, una banda de heavy metal, del que ella es fanática. Esta visita nos permitió como siempre pasear por Lima, ir a librerías, salir a comer rico y conversar de literatura, de autores y autoras que nos interesan y de nuestras vidas. Es grato saber que en ambos casos, a pesar del tiempo que pasamos en lejanía, la confianza y el afecto se mantienen por sobre la distancia.

Cabe mencionar que Rosa trajo con mucha ilusión su Guía de Gastón y según la guía el mejor ceviche estaba en el Costanera 700, yo puse cara de asombro porque si bien he comido ahí alguna vez, no me parecía que su fuerte fuera el ceviche. Además de que es un lugar muy caro y la verdad puedes encontrar excelentes ceviches mucho más baratos. Así que bueno, igual fuimos y el ceviche no me pareció muy espectacular, mucho menos en relación su precio. De otro lado yo pedí un arroz chaufa que antes había pedido y me había parecido sublime y ahora estaba así no más, así que por lo visto Gastón también se equivoca.

Para el día de la madre le preparé a mi mamá una rica lazaña vegetariana, porque para los que no lo saben soy una muy buena cocinera, claro que no siempre cocino y no me gusta hacerlo diariamente, a menos que sea estrictamente necesario, pero cuando lo hago intento de que sea algo hecho con afecto y tranquilidad de modo que me ayude a relajarme y no que me agobie. Luego de almorzar nos fuimos al cine a ver la última película peruana que ha estado en nuestras salas comerciales. Lamentablemente tan fugazmente que casi nadie tuvo tiempo de verla, pero según Ricardo Bedoya es la mejor película peruana de los últimos tiempos. Eso nos animó y realmente me gustó mucho. Paraíso tiene una trama desesperanzadora, como la mayoría de nuestras narraciones fílmicas, pero muestra todo un mundo de pobreza y sueños que a muchos nos dejará con el corazón estrujado y la convicción de que somos privilegiados entre tantas carencias que nos rodean. Pero al mismo tiempo con la convicción de que el Perú merece más, necesita más, puede más y no hay que perder de vista que hay mucho que entregar para que como nación mejoremos y crezcamos y de este modo muchos peruanos y peruanas logren sus metas y sueños, una vida digna y tranquila como todos desean. Este sentimiento es posible que se vea afianzado por el hecho de que los personajes en su totalidad son jóvenes, estudiantes de secundaria a quienes el (sin) futuro se les plantea delante.

El viernes antes del día de la madre fuimos a la cena que hizo Energym, aunque no estuvo tan buena como la vez anterior. Era buffet de chifa pero no estaba muy rico, la música estuvo más o menos, lo mejor fue la hora loca y la tuna de la San Martín de Porres que me hizo reír un montón. Fuimos con Ana porque Norma al final tuvo un problema y ya no pudo ir. Sortearon algunos regalos y me saqué un pase por quince días para el gimnasio que todavía no sé a quién se lo daré. Y mi mamá y Ana se ganaron azúcar light.

A su vez, el tiempo voló y llegamos ya a parciales en el curso de análisis del discurso que estoy dictando en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM, alias la Ruiz). Aún no he corregido los exámenes pero el grupo es muy bueno, me ha dado muchos ánimos en este regreso a las aulas y a la enseñanza. Estoy disfrutando muchísimo esta experiencia y al parecer ellos también, pues hubo una evaluación de la marcha del curso y los resultados fueron muy buenos, aunque como siempre hay cosas que implementar para mejorar.

Como no pude ver a Tabata por su cumpleaños porque tuvo descargado su celular (¡plop!) la invité al cine, ella quería ir a 3d y lo único que había era Furia de Titanes, así que la vimos con canchita y todo. Pero es muy mala. Yo recordaba la película que pasaban en la televisión, los sábados o domingos en la tarde en canal 2 que no era la gran cosa pero sí interesante. En este caso, como bien ha dicho Cotler está llena de lugares comunes, aunque a mí me gustó la representación que hicieron de los seres del desierto, pero ahí paro de contar, porque no aporta nada nuevo a la historia ni con todos los efectos especiales de los que se sirve, incluida la tercera dimensión. De todos modos pasamos un buen rato con Tabata que se quedó a dormir en casa, conversamos y nos quedamos lorea y lorea hasta tarde, como cuando éramos niñas. Con esto creo que me pongo al día en las novedades.

viernes, 14 de mayo de 2010

La hija del curandero


El primer libro que leí de Amy Tan fue El club de la buena estrella, en una edición de planeta popular pero bonita de tapa dura. Me gustó muchísimo, la narración fragmentada, las cuatro historias narradas, los personajes, todo el mundo de la cultura oriental colándose en creencias, puntos de vista, intuiciones, supersticiones. Luego leí La esposa del dios del fuego, que a diferencia de la primera ocurría en su mayor parte en China y contaba con personajes memorables, con historias trágicas, dolorosas pero reales. Una constante es ese contrapunto entre el mundo de allá y el mundo norteamericano, los personajes van y vienen entre esos referentes, que es muchas veces un ir y venir entre el pasado y el presente. Con la novela que acabo de terminar, La hija del curandero, Tan se me consagra como una escritora magistral, capaz de contar sagas familiares, siempre diferentes, siempre novedosas apesar de los puntos comunes que se encuentran en ellas: China, Estados Unidos, la cosmovisión oriental, la opresión de la mujer. Su pluma es muy dable a las tragedias con connotaciones épicas, pero sabe también remontarlas a conflictos y dilemas cotidianos, modernos, actuales. Sólo he tenido un traspié cuando empecé a leer su último libro, Un lugar llamado nada, en el que el giro hacia el suspenso y cierto toque gore fue demasiado para mí. Pero la reitero como una autora crucial, enriquecedora e indiscutible de nuestros tiempos.

jueves, 6 de mayo de 2010

lunes, 3 de mayo de 2010

Cenicienta


La crítica literaria feminista tenía entre sus propuestas la relectura de las grandes obras clásicas de la literatura, entregar de ellas interpretaciones nuevas y diferentes que pudieran hacer evidentes las formas de opresión de la mujer y plantear otros modos de representación. El cuento de la Cenicienta que no quería comer perdices es en tono moderno y sarcástico una manera de hacer ambas cosas a la vez, una relectura y una propuesta, así que les comparto aquí esta interesante lectura. Por cierto que yo también tengo un cuento que retoma la figura de la cenicienta, pero es inédito aún, así que tendrán que seguir esperando por él.

domingo, 2 de mayo de 2010

Manolito y yo


El primer Manolito que conozco es el de Mafalda, pero no es precisamente el personaje más entrañable, aunque es divertido y tiene como todos su encanto. Conocí a Manolito Gafotas por Inés y Danilo, creo que antes Paty lo había mencionado alguna vez pues tuvo una pareja española con la que leían juntos sus historias pero entonces no me había atrapado, de hecho hasta dejó cuando se fue a España algunos libros suyos que yo intenté leer pero abandoné porque me aburrí (cosa muy rara porque yo casi nunca dejo a la mitad un libro que empiezo). En cambio Danilo e Inés recibieron un tomo gigante de Todo Manolito Gafotas de su amigo Gabriel que se los trajo de España y nos leían las historias a mí y a Javier y casi nos orinábamos de la risa (o sin el casi). Así que una vez nos lo prestaron, pero ya luego viajó Javier, viajé yo, viajaron ellos y les devolvimos el libro. Paralelamente en el cable había un programa de Manolito Gafotas que a veces nos encontrábamos con Javier en la tele y veíamos, aunque no era tan divertido como el libro, la verdad era así no más (como casi todo lo que pasan de las letras a la pantalla). Desde entonces se me quedó pendiente leer las obras completas. Es así que cuando conocí a Montse le hablé alguna vez de Manolito, aunque a ella no le sonaba de mucho (parece que no es tan difundido en la idiosincracia popular como pensábamos, quizá sólo en algunos grupos). Ella me regaló uno de los libros, el último (que yo luego presté a Inés pues ese no estaba en su obra completa), luego Oli cuando estuvo en España me compró otros y finalmente Montse me mandó con Ibis los que me faltaban, mismos que he estado leyendo todo el fin de semana y riéndome, así que finalmente ya me leí todas las obras completas. Creo que las leeré otra vez más adelante en forma cronológica porque creo que me he enredado un poquito con el devenir de la historia. Además que para levantar los ánimos es una excelente opción, a mí me ha ayudado mucho en estos últimos meses y seguro que me podrá socorrer en otros momentos.

Final de cuentas


Acabé el último libro de las autobiografías de Simone de Beauvoir. Al inicio fue un poco difícil, porque a diferencia de otros que tienen un orden cronológico, este está separado por temas y justo uno de los primeros es un recuento de los amigos que ya no están, así que es muy cercano a la muerte y lo estuve leyendo en un momento en que yo estaba iniciando un duelo, así que ahí hubo un poquito de resistencia. Pero ya luego habló de sus sueños, que es la parte que menos interesante me pareció, de sus viajes, de sus apuestas políticas y de muchas otras cosas interesantes y lúcidas. Sobre todo me gustó mucho conocer de algunos países a través de los ojos de Simone, como Japón y la entonces URSS, lugares que no me habían llamado particularmente la atención pero de los cuales Simone me dejó una buena impresión y mucha curiosidad. De Japón me interesó mucho el teatro de marionetas para el que dice que se escribieron obras literarias exclusivas. También me enteré de muchas situaciones que acontecieron a propósito de la guerra de Vietnam y de la Guerra entre Egipto e Israel, el rol que cumplieron entonces intelectuales de renombre. Como siempre, existen muchas frases clarividentes. Me quede con una buena sensación y haré un respiro antes de seguir con las pocas novelas que tengo de Simone, así que en el interín estoy leyendo Manolito Gafotas y tengo en miras también una novela de Amy Tam, próximas a ser comentadas.

miércoles, 28 de abril de 2010

Filosofía del presente


Había escuchado tantas alabanzas sobre Alan Badiou (Rabat, Marruecos, 1937) que tenía razonables resistencias a leerlo y conocerlo. No es la primera vez que escucho opiniones excesivamente positivas de algún autor y que cuando me le acerco no me parece tan grandioso (a la inversa también puede ocurrir, escuchar hablar no muy bien de alguno que resulta siendo para mí un genio). Esto me ha ocurrido por ejemplo con Roberto Bolaño (Santiago de Chile 1953 - Barcelona 2003), leí Los detectives salvajes y si bien es muy bueno, me parece que a veces se hace redundante y algunas partes me parecen demasiado descabelladas y excesivamente machistas; pero el conjunto me gustó mucho, sobre todo la trama sobre la poeta mítica, de todos modos está lejos de ser un escritor al que yo laurearía tanto. En este caso ocurrió lo inverso, leí Filosofía del presente y me pareció un buenísimo libro: claro, preciso, lúcido. Algo que yo agradezco siempre a la filosofía es la posibilidad de dejarse entender de manera sencilla para la población en general y creo que este libro lo logra en términos teóricos y además de manera práctica también por las anécdotas que ilustra lo que se va diciendo y luego el análisis de coyunturas de gran repercusión, como la concepción de la guerra de los estados unidos y la prohibición del velo en Francia, que fueron los capítulos que me interesaron.

Para la vida y para este blog me parece importante resumir lo que Badiou llama una situación filosófica, que sería la confrontación de dos términos esencialmente extraños uno respecto del otro. La tarea del filósofo sería en primer lugar iluminar las elecciones fundamentales del pensamiento, en segundo lugar iluminar la distancia entre el pensamiento y el poder, la distancia entre Estado y verdad, medirla, evaluarla, saber si es posible flanquearla; en tercer lugar iluminar el valor de la excepción. Por tanto la filosofía busca el vínculo entre tres tipos de situaciones: la elección, la distancia y la excepción. Seguro que él lo dice mejor que yo, así que los remito a su libro. El tema del velo me interesa en particular así que lo desarrollaré aparte. En la imagen Miró.